Economía

De Suiza a Filipinas: el PBI per cápita de las provincias argentinas en comparación internacional

La enorme brecha económica entre las provincias argentinas queda en evidencia al comparar su PBI per cápita con el de distintos países. Neuquén se acerca a Suiza mientras varias del norte se ubican cerca de Filipinas o Vietnam.

Publicado el 28 de julio de 2026, 19:35 hs

12 de octubre

La heterogeneidad económica de la Argentina no es solo un dato de libro de texto: se vive en los sueldos, en el acceso a servicios y en las oportunidades diarias. Un ejercicio que suele hacerse para dimensionar esa brecha es comparar el PBI per cápita provincial con el de distintos países del mundo. Los resultados son elocuentes: mientras algunas provincias se acercan a economías desarrolladas, otras quedan al nivel de países de ingreso medio-bajo.

Según los datos más recientes procesados por consultoras y el INDEC con base en 2025, Neuquén lidera el ranking local con un PBI per cápita que ronda los 32.000 dólares. Ese número lo ubicaría en el puesto de Suiza o Noruega, aunque con las salvedades obvias de productividad, infraestructura y distribución del ingreso.

Le siguen la Ciudad de Buenos Aires (alrededor de 28.000 dólares, similar a España o Italia), Santa Cruz y Tierra del Fuego, que también superan los 25.000 dólares. En el otro extremo aparecen provincias como Santiago del Estero, Formosa y Chaco, con valores que oscilan entre 6.000 y 8.000 dólares, cercanos al PBI per cápita de Filipinas, Vietnam o incluso algunos países africanos como Ghana.

¿Cómo se explica esta brecha?

El boom de Vaca Muerta es el factor más visible. Neuquén creció a tasas chinas en los últimos años gracias al petróleo y el gas no convencional. Ese crecimiento no solo elevó el PBI provincial sino que derramó empleo e ingresos en toda la región patagónica. Santa Cruz y Chubut también se beneficiaron de la actividad hidrocarburífera y minera, aunque con menor intensidad.

En cambio, las economías del norte siguen muy atadas a la agricultura familiar, el empleo público y actividades de baja productividad. La falta de infraestructura, la distancia a los puertos y un entramado productivo poco diversificado explican por qué el PBI per cápita de Jujuy, Salta o Tucumán se parece más al de Ecuador o Indonesia que al de cualquier país europeo.

Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe conforman un bloque intermedio. Sus números rondan los 15.000-18.000 dólares per cápita, equivalentes a países como Brasil, China o México. Son las provincias más pobladas e industrializadas, pero cargan con los problemas estructurales que arrastra la economía nacional: inflación crónica, presión tributaria alta y baja inversión.

La foto no es estática

El dato positivo es que la brecha, aunque sigue siendo enorme, se ha reducido levemente en los últimos dos años. El crecimiento de la energía y la minería en varias provincias del interior permitió que Catamarca, San Juan y La Rioja mejoraran su posición relativa. Sin embargo, los economistas advierten que sin mejoras en educación, conectividad y seguridad jurídica, estas diferencias tienden a perpetuarse.

Desde el punto de vista porteño, muchas veces se minimiza esta heterogeneidad. “Argentina” es un concepto abstracto cuando el salario promedio en Ushuaia puede ser el doble que en Resistencia. Esa diferencia se traduce en patrones de consumo, acceso a salud, calidad educativa y hasta expectativas de vida.

Qué significa para el lector común

Entender esta comparación no es solo un ejercicio académico. Para las empresas, marca dónde están los mercados más dinámicos y dónde hay talento disponible a menor costo. Para los trabajadores, explica por qué tanta gente joven migra desde el norte hacia CABA, Córdoba o Neuquén. Y para los policymakers, es una señal de que las políticas nacionales no pueden ser “una talla única” si quieren tener impacto real.

La Argentina tiene regiones con PBI per cápita de país desarrollado y otras con indicadores de país en desarrollo. Cerrar esa brecha no depende solo de subsidios o transferencias, sino de generar condiciones para que la productividad crezca en todo el territorio. Mientras eso no ocurra, seguiremos pareciéndonos a un mapa donde conviven Suiza y Filipinas dentro de un mismo país.

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