Economía

Crisis de empresas: se perdieron más de 5.600 en 2026 y ya son 28.262 las bajas durante la era de Javier Milei

En los primeros cuatro meses del año se destruyeron 5.654 empresas, con casi dos tercios de las bajas concentradas en marzo y abril. Las pymes son las más afectadas en lo que ya suma 28.262 cierres desde el inicio del gobierno de Javier Milei.

Publicado el 14 de julio de 2026, 21:20 hs

Gráfico descendente de cierre de empresas pymes en Argentina con números rojos y fábricas cerradas
Ámbito — Economía

Según datos oficiales, en los primeros cuatro meses de 2026 se registraron 5.654 cierres de empresas en Argentina. La cifra, que ya eleva el total de bajas durante la gestión de Javier Milei a 28.262, pone en evidencia la profundidad de la crisis que atraviesa el sector productivo, especialmente las pequeñas y medianas empresas.

Casi dos tercios de las destrucciones de este año (3.825) se concentraron en marzo y abril. Este dato no es menor: sugiere que el impacto de las políticas de ajuste, la caída del consumo y las altas tasas de interés se están sintiendo con mayor fuerza a medida que avanza el año.

Las pymes, que representan la columna vertebral del empleo privado en el país, están bajo la lupa. Fuentes del sector industrial y comercial coinciden en que la combinación de recesión, inflación aún elevada (aunque en baja) y costos financieros prohibitivos está llevando a muchos emprendedores a tomar la decisión de cerrar definitivamente sus puertas.

Desde el gobierno se argumenta que se trata de una “reestructuración necesaria” para eliminar empresas que no eran viables y que el ajuste fiscal y la estabilización macroeconómica sentarán las bases para un crecimiento más sostenible en el mediano plazo. Sin embargo, desde las cámaras empresarias y sindicatos advierten que la velocidad y profundidad del ajuste están generando un daño estructural difícil de revertir.

El impacto en el tejido productivo

Los números acumulados desde diciembre de 2023 son elocuentes: 28.262 empresas menos en poco más de dos años. Esto equivale, en promedio, a más de 40 cierres por día durante todo el período. La mayoría corresponde a pymes de menos de 50 empleados, que operan en sectores como comercio minorista, gastronomía, textil, calzado y servicios.

Especialistas en economía consultados para este informe señalan que la destrucción de empresas no solo implica pérdida de empleo directo, sino también un efecto dominó en toda la cadena de valor: proveedores, transportistas, empleados indirectos y hasta el consumo local en las ciudades donde estas compañías operaban.

“Cuando cierra una pyme no solo se pierde un negocio, se pierde un ecosistema”, explica un dirigente de una cámara industrial del interior del país que prefirió no ser nombrado. “Muchos de estos emprendedores invirtieron sus ahorros de toda la vida y hoy se encuentran sin trabajo y con deudas.”

¿Qué dice el Gobierno?

Desde Casa Rosada y el Ministerio de Economía se insiste en que la prioridad es lograr superávit fiscal, bajar la inflación y recomponer las señales de precio relativas. Según voceros oficiales, una vez estabilizada la macroeconomía, la inversión privada volverá y las empresas que sobrevivan serán más competitivas.

Sin embargo, el propio INDEC y registros de la AFIP muestran que la actividad industrial y el consumo continúan en terreno negativo. La confianza empresaria, según diversos índices, se mantiene en niveles muy bajos a pesar de la mejora en algunos indicadores financieros.

Las pymes bajo la lupa

Las pequeñas y medianas empresas son las que más están sufriendo. Con menor capacidad de financiamiento, sin acceso fácil al crédito y con costos fijos (alquileres, salarios, servicios) que no bajan al mismo ritmo que las ventas, muchas optan por cerrar antes que seguir acumulando pérdidas.

Organizaciones como la CAME, la UIA y la CGBA vienen advirtiendo desde hace meses sobre esta tendencia. Algunas proponen medidas de alivio impositivo focalizadas, acceso a crédito blando y estímulos al consumo interno para frenar la sangría.

Perspectivas para lo que resta del año

Aunque algunos analistas esperan una leve recuperación en la segunda mitad de 2026 si la inflación sigue bajando y el poder adquisitivo se recompone, la mayoría coincide en que el saldo neto de empresas para este año seguirá siendo negativo.

La pregunta que queda flotando es si el costo social y productivo de esta “limpieza” será demasiado alto. Con casi 30 mil empresas menos en poco más de dos años, el desafío de reconstruir el tejido productivo argentino se vuelve cada vez más complejo.

En un contexto donde el empleo formal privado sigue sin recuperarse con fuerza, la destrucción de empresas deja en evidencia que la estabilización macroeconómica, por sí sola, no alcanza. Se necesitarán políticas activas de fomento productivo si se quiere evitar que esta crisis deje cicatrices permanentes en la economía real.

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