Créditos en dólares para empresas: la City anticipa más oferta de divisas pero alerta por riesgos cambiarios
El Gobierno habilitó a los bancos a prestar hasta el 15% de sus depósitos en dólares a sectores no exportadores. Analistas de la city advierten que, en un contexto de volatilidad electoral, podría generarse demanda adicional de divisas.
El Gobierno anunció esta semana una flexibilización que permite a los bancos prestar hasta el 15% de sus depósitos en dólares a sectores no exportadores, con el objetivo de reactivar una economía que muestra claros signos de estancamiento. La medida llega en un momento en que los depósitos privados en moneda extranjera están en máximos de varios años y podría sumar una nueva de oferta de divisas en el Mercado Libre de Cambios (MLC).
Desde PPI analizaron que, si bien los dólares de estos préstamos deben liquidarse en el MLC —lo que genera mayor oferta mientras la demanda de crédito se mantenga—, el efecto sobre la dinámica cambiaria dependerá de qué ocurra luego con esos pesos. Si el Banco Central los absorbe mediante compras de dólares, no habría efecto multiplicador. En cambio, si los toma el sector privado, sí podría amplificarse el impacto.
En un escenario de estabilidad cambiaria, el diferencial de tasas incentivaría a las empresas a financiarse en dólares, aumentando la oferta en el MLC y ayudando a sostener la calma. Pero frente a mayor volatilidad, el incentivo podría invertirse: algunas compañías optarían por cancelar obligaciones en dólares y migrar a financiamiento en pesos, generando demanda adicional de divisas.
“Este factor merece ser monitoreado de cara al período electoral, particularmente considerando que el tipo de cambio real se encuentra en niveles históricamente bajos”, señalaron desde PPI. Según sus cálculos, el ITCRM se ubica 9,1% arriba de sus niveles previos a la salida del cepo, mientras que el ITCRB está solo 0,4% por encima. De todos modos, no ven un riesgo significativo de descalce porque el marco regulatorio actual es mucho más estricto que el vigente antes de la crisis de 2001/02.
Desde Grupo SBS coincidieron en que la obligación de liquidar esos dólares en el MLC sumará oferta transitoria de divisas y, tal como anticipó el ministro Luis Caputo, servirá para “ayudar a reactivar la economía”, especialmente en construcción y el sector automotriz. Sin embargo, también lo marcaron como un factor a seguir de cerca en los próximos meses.
Banco Comafi fue más cauteloso. “Por el lado de la demanda, los agentes comparan las tasas en moneda externa más la devaluación esperada versus la tasa en pesos. Dado que en el segundo semestre podría haber mayor presión cambiaria, es probable que la demanda sea acotada”, explicaron. Del lado de la oferta, creen que los bancos ofrecerán estos instrumentos de forma gradual, por lo que el alcance de la medida sería limitado en el corto plazo.
Respecto al tipo de cambio, desde Comafi advirtieron que resulta complejo para el BCRA sostener el crawling peg actual mediante tasas altas, por el impacto negativo en la actividad y el crédito. De cara al último trimestre y al ciclo electoral de 2027, consideran que permitir una depreciación gradual reduciría la presión de dolarización hacia ese año y evitaría un ajuste abrupto, dejando al Gobierno mejor posicionado para las elecciones aunque convalidando algo más de inflación en lo inmediato.
Durante agosto, el BCRA continuó comprando reservas pero a un ritmo sensiblemente menor al de julio: el promedio diario rondó los u$s28 millones, muy por debajo de los u$s103 millones del mes anterior, con un acumulado de u$s249 millones hasta el jueves. La primera semana completa del mes fue la de menor compra desde el inicio del programa de acumulación.
“Más allá de que el escenario en términos de flujos comerciales por agro, hidrocarburos y minería es auspicioso —sobre todo por Vaca Muerta—, hacia los próximos meses será cada vez más relevante el monitoreo de la dinámica de oferta y demanda en el MLC”, indicaron desde SBS. Si aumenta la volatilidad y la incertidumbre electoral, advierten que flujos de préstamos privados en dólares y colocaciones de bonos en el exterior podrían caer, mientras que la demanda por formación de activos externos, giros de utilidades e importaciones requerirá atención especial.
La City porteña coincide en que la medida puede aportar algo de alivio transitorio a la oferta de divisas, pero coincide también en que no es una solución mágica. En un año electoral, el riesgo cambiario merece ser seguido con lupa, especialmente cuando el tipo de cambio real se encuentra en zona de mínimos históricos.