Consumo masivo: moderó la caída en mayo pero acumula baja de 3% en 2025
A pesar de una leve recuperación en mayo, el consumo masivo sigue sin repuntar. Los precios más estables no alcanzan para reactivar las compras de los hogares argentinos, que mantienen un comportamiento cauteloso.
El consumo masivo en Argentina mostró una leve mejoría en mayo, moderando su caída respecto a los meses anteriores, aunque acumuló una baja de 3% en los primeros cinco meses del año. Según datos del sector, la tendencia sigue siendo negativa y los hogares no terminan de reactivar sus compras habituales.
La mejora de los precios, que viene desacelerando mes a mes, todavía no es suficiente para que las familias recuperen el poder adquisitivo perdido durante el ajuste fuerte de los primeros meses de 2025. En criollo: la plata no alcanza igual que antes y la gente sigue eligiendo qué comprar con lupa.
Los canales tradicionales —almacenes de barrio, autoservicios y supermercados chicos— son los que más sufren. Siguen mostrando una debilidad clara, con caídas más pronunciadas que los hipermercados o las cadenas grandes. Esto refleja que el impacto es mayor en los sectores medios y bajos, donde el recorte de gasto se siente más en los productos de la canasta básica.
El mercado opera lejos de los niveles previos al ajuste. Comparado con el mismo período de 2024, el consumo masivo se mantiene deprimido y no muestra señales claras de una recuperación sostenida. Algunas categorías como bebidas, lácteos y productos de higiene personal resisten mejor, pero otras como golosinas, snacks y ciertos alimentos no básicos siguen muy golpeadas.
Desde el punto de vista nutricional, este escenario también tiene sus lecturas. Cuando el presupuesto se achica, las familias suelen priorizar lo más barato y calórico por sobre opciones más variadas y nutritivas. Es común ver un aumento relativo en el consumo de harinas, aceites y productos ultraprocesados, mientras caen las compras de frutas, verduras, lácteos y cortes de carne más caros. No es que la gente elija mal, es que elige lo que puede pagar.
Los analistas coinciden en que para que haya una reactivación real se necesita no solo precios más estables, sino también una mejora consistente en los ingresos reales de los hogares. Mientras eso no ocurra, el consumo masivo va a seguir operando en modo supervivencia: comprando lo esencial y postergando todo lo que no sea imprescindible.
Este 3% de caída acumulada puede parecer moderado en comparación con otros momentos de la economía argentina, pero en un contexto de alta inflación reciente, representa una contracción significativa del mercado interno. Los fabricantes de productos masivos ya están ajustando sus previsiones y muchas empresas están apostando a promociones agresivas, lanzamientos de segundas marcas y packs más económicos para intentar recuperar volumen.
La realidad es más aburrida de lo que muchos pronósticos optimistas sugieren: sin una recuperación clara del salario real y con una cautela generalizada, el consumo no se va a recuperar de un día para el otro. Los próximos meses serán clave para ver si esta moderación de mayo fue el primer síntoma de una tendencia positiva o solo un respiro pasajero en medio de una caída más prolongada.