Consumo masivo cayó por sexto mes consecutivo y acumula casi 3% de baja en el semestre
Según datos de la consultora Scentia, las ventas en los principales canales minoristas siguen en rojo. Solo el e-commerce logró crecer en lo que va del año.
El consumo masivo en Argentina volvió a caer en junio, completando seis meses consecutivos de contracción. Según los últimos datos de la consultora Scentia, las ventas en volumen acumulan una baja cercana al 3% en el primer semestre del año.
Esta tendencia confirma lo que ya venían anticipando los números de los supermercados e hipermercados, que mes a mes muestran caídas en la cantidad de productos vendidos. El dato cobra relevancia porque el consumo masivo es uno de los termómetros más sensibles de la economía real, especialmente en un país donde el gasto familiar representa una porción importante del PBI.
Solo el e-commerce se salva
Dentro del universo que mide Scentia, el único canal que registró variaciones positivas en lo que va de 2024 fue el comercio electrónico. Mientras los formatos tradicionales (supermercados, autoservicios, mayoristas y almacenes) siguen en terreno negativo, las compras online crecieron en volumen y también en ticket promedio.
Este comportamiento no sorprende del todo: con inflación que, aunque desaceleró, sigue siendo alta, muchas familias optan por comparar precios desde el celular y aprovechar promociones que aparecen en las plataformas digitales. Además, la comodidad de recibir los productos en casa sin moverse se volvió una variable clave en un contexto de ajuste de gastos.
Por qué sigue cayendo el consumo
La explicación principal pasa por el deterioro del poder adquisitivo. Aunque la inflación mensual bajó respecto de los picos de 2023, los salarios y jubilaciones no terminan de recuperarse al mismo ritmo. A eso se suma el aumento de tarifas de servicios públicos, transporte y prepagas que se comen una parte cada vez más grande del presupuesto familiar.
En criollo: la gente está cuidando más el dinero. Posterga compras que no son esenciales, reduce cantidades y elige marcas más económicas o segundas líneas. Esto se nota especialmente en categorías como lácteos, bebidas, golosinas y productos de higiene personal, que tradicionalmente son impulso y ahora se planifican mucho más.
El rol de las promociones
Frente a esta realidad, las empresas del sector de consumo masivo están apostando fuerte a las promociones. “2x1”, “50% off en la segunda unidad” o descuentos por pago con débito se volvieron casi obligatorios para mover el stock. Sin embargo, estas estrategias suelen generar un efecto de canibalización: se vende más volumen pero con menor margen, lo que termina afectando la rentabilidad de productores y retailers.
Qué puede pasar en la segunda mitad del año
Los analistas coinciden en que la recuperación del consumo masivo no será automática ni rápida. Todo depende de cómo evolucione el empleo, los salarios reales y la confianza de los hogares. Si la inflación sigue bajando y se logra una recomposición de ingresos, es probable que veamos una estabilización hacia fin de año. Pero por ahora, el sexto mes consecutivo de caída habla de un mercado que sigue contraído.
Desde el punto de vista nutricional y de alimentación, esta baja también tiene su lectura. Muchas familias están reemplazando productos elaborados por opciones más básicas y económicas. Eso puede tener un impacto positivo en la calidad de la dieta si se traduce en más comida real y menos ultraprocesados, pero también puede significar menos variedad y menor consumo de nutrientes clave si el ajuste es demasiado fuerte.
La realidad es más aburrida: no hay soluciones mágicas. El consumo no se recupera con discursos ni con promesas. Se recupera cuando la gente siente que le alcanza para llegar a fin de mes sin tener que elegir entre llenar la heladera o pagar las boletas.