Cinco grupos presentaron ofertas por Metrogas: comienza la puja por el 70% de YPF
Concluido el plazo de presentación de propuestas, se inicia la evaluación técnica y financiera de las cinco ofertas recibidas por el 70% de Metrogas en manos de YPF. La definición del comprador será clave para el futuro del principal distribuidor de gas natural del país.
El proceso de venta del 70% de Metrogas que posee YPF entró en su fase decisiva. Cinco grupos empresarios presentaron ofertas formales antes del cierre del plazo, según confirmaron fuentes cercanas a la operación. Ahora comienza la etapa de evaluación técnica, financiera y regulatoria que determinará quién se quedará con el control del mayor distribuidor de gas natural de la Argentina.
Metrogas provee servicio a más de 2,5 millones de usuarios en el Área Metropolitana de Buenos Aires y es una de las empresas más estratégicas del sector energético local. La operación, que había sido anunciada por YPF meses atrás como parte de su estrategia de desprendimiento de activos no centrales, genera expectativa tanto en el mercado como en el Gobierno.
Quiénes compiten
Aunque las identidades de los oferentes aún no fueron reveladas oficialmente por confidencialidad, fuentes del sector indican que entre los interesados hay fondos locales, grupos industriales con presencia en energía y al menos un jugador internacional con experiencia en utilities. La diversidad de perfiles sugiere que la puja será intensa.
La evaluación que iniciará en los próximos días no se limitará al precio ofertado. Las autoridades analizarán la capacidad financiera de cada postulante, su plan de inversión para los próximos años, el compromiso con la calidad del servicio y el cumplimiento de las obligaciones regulatorias. En un contexto de tarifas congeladas y altos costos operativos, el perfil del comprador adquiere relevancia estratégica.
Por qué importa esta venta
Metrogas no es una empresa cualquiera. Distribuye cerca del 30% del gas natural que se consume en hogares, comercios e industrias del AMBA. Cualquier cambio de control implica definir quién estará al frente de las inversiones en redes, medidores y expansión del servicio en los próximos años, algo especialmente sensible ante el crecimiento de la producción de Vaca Muerta.
Desde el lado de YPF, la venta forma parte de un plan más amplio de optimización de portafolio. La petrolera estatal busca concentrar recursos en exploración, producción y refinación, áreas donde tiene mayor ventaja comparativa. Vender Metrogas le permitiría obtener fondos frescos para invertir en upstream y al mismo tiempo reducir su exposición en un segmento regulado y de bajos márgenes.
El contexto regulatorio y económico
La operación se da en un momento delicado para el sector de gas. Las tarifas continúan siendo un tema sensible, y cualquier comprador deberá negociar con el Ente Nacional Regulador del Gas (Enargas) el futuro esquema tarifario. Además, la transición energética y la posible llegada de más gas de Vaca Muerta al mercado interno agregan complejidad al análisis.
Los analistas del sector coinciden en que el comprador ideal debería contar con experiencia en operación de redes de distribución, acceso a financiamiento a largo plazo y capacidad para ejecutar un plan de inversiones que evite la degradación del servicio. No es una compra para cualquiera.
Próximos pasos
Durante las próximas semanas se realizarán las rondas de due diligence más profundas, se analizarán los modelos financieros presentados y se pedirá opinión a los organismos regulatorios. Se espera que el proceso de selección se extienda entre 60 y 90 días, aunque en operaciones de esta envergadura los plazos suelen estirarse.
La definición del nuevo dueño de Metrogas no solo afectará a sus 2,5 millones de clientes. También marcará un precedente sobre cómo se reconfigura la propiedad en el sector energético argentino en la era de Vaca Muerta y qué tipo de inversores están dispuestos a apostar por utilities reguladas en el país.
Desde el vamos, el mensaje es claro: no alcanza con ofrecer el precio más alto. La sustentabilidad de la operación a largo plazo y la capacidad real de ejecutar inversiones serán los criterios que más pesen en la decisión final.