Cierre récord de empresas: el 98% de las 26.448 perdidas en la era Milei son pymes
Según datos oficiales, casi 26.500 empresas empleadoras cerraron desde diciembre de 2023. Industriales y economistas alertan por el impacto de la apertura importadora, altos costos financieros y la fuerte caída del consumo interno.
El número es elocuente y preocupa a sectores productivos: desde la asunción de Javier Milei se registraron el cierre de 26.448 empresas empleadoras, de las cuales el 98% son pymes. La cifra surge de datos oficiales del Ministerio de Trabajo procesados hasta octubre de 2024 y confirma lo que industriales y economistas vienen advirtiendo hace meses.
La mayoría de estos cierres se concentraron en los sectores más expuestos a la recesión: industria manufacturera, comercio minorista y construcción. Según el último relevamiento de la Unión Industrial Argentina (UIA), la actividad industrial cayó 12,5% interanual en los primeros nueve meses del año, con ramas enteras operando muy por debajo de su capacidad instalada.
"La combinación de apertura importadora sin gradualidad, tasas de interés altas y una fuerte contracción del mercado interno está liquidando a las pymes", explica un informe reciente de la Cámara Argentina de la Mediana Empresa (CAME). Para muchas de estas firmas, los costos fijos (energía, alquileres, salarios) se volvieron insostenibles frente a una demanda que se derrumbó entre 15% y 25% según el rubro.
El rol de las importaciones
Uno de los puntos más criticados es la política de apertura comercial. Desde que se eliminaron diversas restricciones, ingresaron productos terminados a precios que en muchos casos están por debajo del costo de producción local. Fabricantes de indumentaria, calzado, muebles y autopartes denuncian competencia desleal, especialmente desde Brasil, China y Turquía.
"No estamos pidiendo protección eterna, pero sí condiciones de competencia más equilibradas", señaló el titular de una cámara sectorial que prefirió el anonimato. "Hoy muchas pymes están financiando con su propio capital la reconversión que el Gobierno espera, pero no todas llegan".
Los datos de empleo formal también reflejan esta crisis. El Ministerio de Trabajo registró una pérdida neta de más de 100.000 puestos de trabajo registrados en el sector privado desde diciembre de 2023. Cada empresa que cierra no solo afecta a sus dueños: arrastra proveedores, transportistas y familias enteras.
¿Qué dicen los economistas?
Desde distintos think tanks coinciden en que la estabilización macroeconómica tiene un costo elevado en términos de actividad. "Es el clásico trade-off entre inflación y recesión", sintetiza un economista consultado. "Se logró bajar drásticamente la inflación, pero a costa de una contracción que está diezmando al tejido productivo".
Sin embargo, desde el oficialismo sostienen que muchos de estos cierres corresponden a empresas que ya venían con problemas estructurales y que la corrección era inevitable. Argumentan que la baja de la inflación y la recomposición de salarios reales que se espera para 2025 sentarán las bases para una recuperación.
El futuro de las pymes argentinas
La pregunta que queda flotando es cuántas pymes podrán sobrevivir hasta esa supuesta recuperación. Organizaciones empresarias piden medidas específicas: reducción de aportes patronales, líneas de crédito a tasas razonables y una política de importaciones que proteja la industria nacional incipiente.
Mientras tanto, en barrios industriales de Greater Buenos Aires y en ciudades del interior se repite la misma escena: galpones en venta, carteles de "se alquila" y trabajadores que buscan reconvertirse en delivery o changarines.
La destrucción de tejido productivo no es un dato más. Es la pérdida de capacidad instalada, de conocimiento acumulado y de empleo de calidad que tardará años en reconstruirse. Y el 98% de esa pérdida lleva el nombre de pyme.