Carga tributaria: bajó casi 8 puntos para altos ingresos pero subió para los más bajos
Un estudio que compara 2019 con 2026 revela que las reformas en Ganancias y la eliminación de deducciones patronales terminaron aliviando a los salarios más altos mientras aumentaron la presión sobre los trabajadores de menores ingresos.
Un relevamiento sobre la evolución de la carga tributaria entre 2019 y 2026 muestra un cambio significativo en la progresividad del sistema impositivo argentino. Según los datos, los salarios más altos vieron una reducción de casi 8 puntos porcentuales en su carga efectiva, mientras que los trabajadores de menores ingresos terminaron pagando más en términos relativos.
El informe, que analiza el impacto acumulado de las reformas al Impuesto a las Ganancias y la decisión de eliminar las deducciones patronales, concluye que estas medidas distorsionaron el principio de que quien más gana más contribuye. Lo que en teoría buscaba simplificar y descomprimir el sistema terminó invirtiendo, en parte, la curva de progresividad.
En los tramos más altos, la combinación de actualizaciones de escalas, eliminación de algunos gravámenes y cambios en las alícuotas generó un alivio fiscal concreto. Para un trabajador que percibía ingresos equivalentes a varios salarios mínimos en 2019, la carga tributaria efectiva cayó de manera notable. En cambio, en los rangos más bajos, el fin de las deducciones y el ajuste de otros tributos (incluyendo aportes personales y contribuciones indirectas) terminaron representando un peso mayor en el bolsillo.
Este fenómeno no es solo un detalle técnico. Habla de cómo se reconfiguró la distribución de la presión fiscal en un contexto de alta inflación, devaluaciones y sucesivas emergencias económicas. Las reformas de Ganancias fueron presentadas en su momento como un alivio para la clase media, pero el estudio sugiere que el beneficio se concentró más arriba de lo esperado, mientras los sectores más vulnerables absorbieron parte del ajuste vía otros canales.
Especialistas consultados coinciden en que el sistema argentino nunca fue un modelo de progresividad extrema, pero las modificaciones de los últimos años acentuaron esa debilidad. El fin de las deducciones patronales, en particular, tuvo un efecto regresivo: al no poder descontar ciertos gastos, muchos trabajadores de ingresos medios y bajos vieron cómo aumentaba su carga efectiva sin que eso se tradujera en mayor recaudación progresiva.
Hacia 2026, el panorama muestra un sistema tributario que, si bien recauda, lo hace de una forma menos redistributiva. Los datos del relevamiento invitan a repensar si las sucesivas reformas lograron el equilibrio que prometían o si, por el contrario, generaron nuevos desequilibrios que ahora será necesario corregir.
El desafío para los próximos años pasa por recuperar progresividad sin ahogar la formalización laboral ni desincentivar el empleo registrado. Porque, al final, una carga tributaria que castiga más a los que menos tienen no solo es injusta: también es ineficiente desde el punto de vista económico.