Economía

Brasil tilda de "absurdos" los aranceles de Trump y pide reunión urgente con Scott Bessent

El ministro de Comercio brasileño, Durigan, criticó duramente las nuevas tarifas impuestas por Estados Unidos y solicitó un encuentro inmediato con el secretario del Tesoro designado por Trump para negociar. Las medidas afectarían al 23,1% de las exportaciones de Brasil.

Publicado el 27 de julio de 2026, 15:35 hs

Ministro brasileño Durigan en conferencia de prensa con bandera de Brasil de fondo

El gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva no se quedó callado. El ministro de Desarrollo, Industria, Comercio y Servicios de Brasil, Geraldo Durigan, calificó este lunes 27 de julio de 2026 como "absurdos" los nuevos aranceles anunciados por la administración de Donald Trump y pidió de manera formal una reunión urgente con Scott Bessent, el nominado para secretario del Tesoro.

"No vamos a abandonar la mesa de negociaciones, pero estas medidas no tienen ningún sentido económico", dijo Durigan en declaraciones recogidas por medios locales. Según el ministro, los aranceles afectarían directamente al 23,1% de las exportaciones brasileñas hacia Estados Unidos, con especial impacto en sectores como acero, aluminio, soja, carne y etanol.

El funcionario vinculó la decisión estadounidense al contexto electoral norteamericano y a la necesidad de Trump de cumplir promesas de campaña sobre proteccionismo. "Parece más una jugada política que una medida comercial seria", señaló.

¿Qué significa para la región?

Brasil es uno de los principales socios comerciales de la Argentina en el Mercosur. Cualquier escalada en la guerra comercial entre Brasil y Estados Unidos tiene consecuencias directas en la economía local: puede alterar flujos de commodities, presionar precios internos y complicar las negociaciones del bloque regional con terceros países.

En Buenos Aires, el impacto se siente en dos frentes. Por un lado, si Brasil pierde mercado en EE.UU., podría volcar parte de su producción hacia el mercado argentino, aumentando la competencia en rubros sensibles como el automotriz. Por otro, una eventual devaluación del real ante la incertidumbre podría volver más competitivos los productos brasileños frente a los argentinos.

La estrategia brasileña

Durigan fue claro: Brasil no responderá con aranceles espejo de manera inmediata. Prefiere la vía diplomática y multilateral. El pedido de reunión con Bessent busca abrir un canal directo antes de que las medidas se implementen formalmente.

"Estamos dispuestos a dialogar sobre temas que preocupan a Estados Unidos, como el déficit comercial, pero no aceptamos que se castigue a un socio estratégico con tarifas que no responden a ningún criterio técnico", agregó el ministro.

Fuentes del Palacio de Planalto indicaron que el gobierno brasileño ya activó contactos con el equipo de transición de Trump y con representantes del Partido Republicano para intentar amortiguar el golpe.

El contexto más amplio

Esta disputa se suma a la ola de medidas proteccionistas que Trump viene anunciando desde su reelección. El expresidente (y presidente electo) ha repetido que su objetivo es reducir el déficit comercial de Estados Unidos con el mundo, especialmente con países de América Latina y Asia.

Para la Argentina, el escenario es doblemente complejo. El gobierno de Javier Milei mantiene una relación de alineamiento explícito con Trump, pero al mismo tiempo depende en gran medida del Mercosur para sus exportaciones. Un endurecimiento de las reglas de juego en el hemisferio puede obligar a Buenos Aires a definir si prioriza la relación bilateral con Washington o la unidad del bloque regional.

Por ahora, desde el ministerio de Economía argentino prefirieron no hacer declaraciones oficiales, aunque fuentes del sector agroexportador expresaron preocupación en off the record: "Si Brasil recibe tarifazos, el siguiente podemos ser nosotros".

La pelota ahora está en la cancha de Scott Bessent. Su respuesta al pedido de reunión de Durigan será la primera señal concreta de cómo el nuevo gobierno estadounidense manejará las relaciones comerciales con sus vecinos del sur.

La realidad, en criollo, es que nadie gana con una guerra comercial en la región. Ni Brasil, ni Argentina, ni Estados Unidos. Veremos si la diplomacia logra imponerse a la lógica electoral.

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