Economía

Alarma en China: creció solo 4,3% y quedó lejos de las expectativas

El gigante asiático registró una de sus peores expansiones en años, impactado por la crisis energética global. Qué significa este dato para la economía mundial y Argentina.

Publicado el 15 de julio de 2026, 09:05 hs

Gráfico descendente de crecimiento económico de China con banderas rojas y gráficos de barras
Ámbito — Economía

La segunda economía mundial volvió a dar una señal de alerta. Según datos oficiales publicados este martes, el PBI de China creció apenas un 4,3% interanual en el segundo trimestre, muy por debajo de las estimaciones de analistas que esperaban un rebote cercano al 5,2% y lejos del 5% que había registrado en los primeros tres meses del año.

Este es uno de los registros más bajos de las últimas décadas para el gigante asiático, solo comparable con los peores momentos de la pandemia. El dato no solo frustra las expectativas internas de Pekín, sino que genera preocupación en los mercados globales que dependen en gran medida de la demanda china.

¿Qué explica esta desaceleración?

El principal culpable señalado por los analistas es la escalada de precios energéticos provocada por la guerra en Ucrania. China, que importa cerca del 70% de su petróleo y gran parte de su gas, vio cómo sus costos de producción se dispararon. Esto afectó especialmente a las industrias manufactureras y al sector inmobiliario, que ya venía tambaleando desde la crisis de Evergrande.

A esto se suma la persistente debilidad del consumo interno. A pesar de que las restricciones por COVID quedaron atrás, los hogares chinos siguen ahorrando más de lo habitual ante la incertidumbre laboral y la caída en los precios de las viviendas, que representan gran parte de su riqueza.

Impacto en el comercio global

Para América Latina, y especialmente para Argentina, China es el principal socio comercial. Una China que crece menos significa menor demanda de soja, litio, cobre y carne. En el caso argentino, las exportaciones al gigante asiático ya venían mostrando signos de estancamiento; este nuevo dato podría complicar aún más las cuentas externas y la acumulación de reservas.

Los analistas de JP Morgan y Goldman Sachs ya revisaron a la baja sus proyecciones para el crecimiento chino de 2024, llevándolas a un rango de entre 4,6% y 4,8% para todo el año. Lejos del objetivo oficial de "alrededor del 5%" que se había fijado el gobierno de Xi Jinping.

Las respuestas de Pekín

Frente a este escenario, el Banco Popular de China ya anunció medidas de estímulo: recortes en las tasas de interés y mayor liquidez para el sector inmobiliario. Sin embargo, muchos economistas consideran que estas medidas son insuficientes y que sería necesario un paquete fiscal más agresivo, algo que Pekín ha sido reacio a implementar por temor a aumentar la deuda.

La realidad es más compleja

Este no es un problema coyuntural aislado. China enfrenta desafíos estructurales de largo plazo: envejecimiento poblacional, caída de la productividad, tensiones geopolíticas con Estados Unidos y una transición hacia un modelo de crecimiento más basado en el consumo interno que todavía no termina de consolidarse.

En criollo: el milagro chino de las últimas cuatro décadas, basado en inversión masiva en infraestructura y exportaciones, ya no da para más. Necesita un nuevo motor, y ese cambio no se hace de un día para el otro.

Qué podemos esperar en los próximos meses

Los mercados estarán atentos a los próximos datos de producción industrial, ventas minoristas y, especialmente, al comportamiento del yuan. Una devaluación más pronunciada del yuan podría ser una forma de ganar competitividad, pero también generaría presiones inflacionarias globales.

Para los países de la región, el mensaje es claro: diversificar socios comerciales y no depender tanto de un solo cliente. Porque cuando China estornuda, América Latina se resfría. Y en este caso, el resfrío puede ser más fuerte de lo que muchos esperan.

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