Ventas de indumentaria cayeron 6,9% y solo 1 de cada 6 empresas cree que mejorará
La caída en las ventas de ropa se moderó respecto de los bimestres anteriores, pero el consumo sigue deprimido. Ocho de cada diez empresas culpan a la falta de demanda y la mayoría no espera una recuperación en lo inmediato.
Las ventas de indumentaria volvieron a caer en el segundo bimestre del año. Según el último informe de la Cámara Argentina de la Indumentaria, el sector registró una baja interanual del 6,9%. Aunque la cifra es menor a las contracciones de los bimestres previos, el panorama sigue siendo sombrío para un rubro que emplea a miles de personas en todo el país.
Ocho de cada diez empresas consultadas atribuyen la crisis directamente a la falta de demanda. Los números son elocuentes: solo uno de cada seis comercios espera una recuperación en los próximos meses. El resto, o bien se prepara para seguir ajustando costos o directamente no ve señales de mejora.
El consumo deprimido no es novedad, pero en el sector textil se siente con particular crudeza. Después de años de altísima inflación y devaluaciones sucesivas, las familias argentinas recortaron primero lo prescindible. Y la ropa, aunque necesaria, quedó en esa categoría para muchos.
"La gente sigue entrando a los locales, mira, pregunta precios, pero compra muy poco. Se lleva una prenda en lugar de tres como antes", cuenta la dueña de una multitienda en Once que pidió no ser nombrada. Su caso no es aislado. En Palermo, en Flores y en los shoppings del conurbano se repite la misma escena: góndolas llenas y clientes escasos.
El informe también revela que las empresas están recurriendo a todo tipo de estrategias para sobrevivir: descuentos más agresivos, cuotas sin interés (cuando el banco las financia), liquidaciones permanentes y hasta reducción de colecciones. Pero nada parece alcanzar para revertir la tendencia.
Desde el lado de la producción, la situación es igual de complicada. Las fábricas que abastecen a las marcas locales trabajan a media máquina. Muchas optaron por suspender personal o directamente cerrar turnos. El costo de fabricar en Argentina sigue siendo alto en dólares, y con un consumo interno tan débil, exportar se vuelve casi imposible.
Los datos oficiales del INDEC habían mostrado una leve mejoría en el consumo masivo durante junio, pero el sector indumentaria parece no haber captado todavía esa señal. O tal vez esa mejoría fue demasiado tibia como para mover la aguja en un rubro sensible a los ingresos reales.
Lo cierto es que, por ahora, la mayoría de los empresarios del sector prefiere ser cauto. No hay inversión en stock, no hay contrataciones y mucho menos expansión. Sobrevivir hasta fin de año parece ser el objetivo principal para la gran mayoría.
En un contexto donde la inflación bajó pero los salarios reales todavía no terminan de recuperarse, la ropa quedó relegada en la lista de prioridades. Y mientras eso no cambie, el 6,9% de caída puede transformarse en la nueva normalidad del sector.