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Una escuela de Santa Cruz prueba un suplemento ovino hecho con materia prima local

Con 300 estudiantes y 1200 hectáreas, la Escuela Agropecuaria de Gobernador Gregores evalúa el impacto de pellets proteicos elaborados en la primera planta peletizadora de la provincia. El ensayo busca mejorar la productividad de ovejas preñadas y sumar valor agregado en la Patagonia.

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Una escuela de Santa Cruz prueba un suplemento ovino hecho con materia prima local
(CC BY-SA 2.5)

En Gobernador Gregores, Santa Cruz, una experiencia que combina educación, innovación y producción local comenzó a dar sus primeros pasos. La Escuela Agropecuaria Provincial N.º 1 “Heroínas de Malvinas”, que cuenta con 300 estudiantes, está llevando adelante un ensayo a campo para probar la eficacia de un suplemento peletizado elaborado íntegramente con materias primas de la provincia.

La iniciativa surgió tras la reciente inauguración de la primera planta peletizadora de Santa Cruz por parte del Consejo Agrario Provincial. La escuela aportó fardos de alfalfa de su propia producción y se sumaron granos locales para lograr un pellet proteico-energético. Para validar su impacto, se dividieron 100 ovejas preñadas por inseminación artificial en dos lotes: uno recibe medio kilo diario del suplemento por animal, mientras el otro se mantiene solo con pastoreo.

El seguimiento se concentra en el último tercio de gestación, etapa crítica tanto para las madres como para el desarrollo de los corderos. Durante al menos 45 días, docentes y alumnos registran variables como peso vivo, condición corporal, peso de vellón, peso de los corderos al nacer, porcentaje de parición, señalada y controles fecales. El objetivo es determinar si la suplementación genera diferencias significativas en términos productivos y de salud animal.

“Lo que estamos haciendo es una prueba a campo y real de cuál será el impacto del pellet proteico-energético, principalmente sobre las variables de interés en términos productivos o en términos de la condición del animal”, explicó Germán Seeber, ingeniero agrónomo y director de la institución, en diálogo con La Nación.

Más allá del resultado productivo, el proyecto tiene un fuerte componente educativo. Los estudiantes participan activamente en todas las etapas: desde la planificación y formulación de las raciones hasta el registro diario de datos, el análisis estadístico y la sistematización de resultados. Cuatro alumnos de sexto año —Selena Rabe, Simón Martínez, Aylén Millalonco y Eric Pérez— presentarán el trabajo bajo el título “Suplementación estratégica periparto en ovinos” en las Olimpíadas Nacionales de escuelas agrotécnicas que se realizarán en Catamarca.

La experiencia es coordinada por la jefa sectorial Mónica Infante y un equipo de auxiliares de la sección Ganadería. Se enmarca en una estrategia más amplia del gobierno provincial para agregar valor a la producción local y reducir la dependencia de insumos externos en la Patagonia, donde las distancias y los costos suelen limitar la rentabilidad.

La escuela funciona en doble turno, de 7 a 19, y cuenta con dos tecnicaturas orientadas a la realidad productiva regional: Producción Agropecuaria y Mecanización Agropecuaria. Dispone de 1200 hectáreas, invernaderos, secciones de agricultura, huerta, ganadería, industria y granja, además de talleres de soldadura, motores, carpintería y electrónica. Un albergue permite que alumnos de distintas zonas de la provincia cursen durante todo el año.

En los próximos días se esperan los primeros resultados concretos. Si el pellet demuestra ser eficiente, podría convertirse en una herramienta concreta para productores ovinos de Santa Cruz, cerrando una cadena que va desde la producción de alfalfa y granos locales hasta el procesamiento en la planta peletizadora y la validación técnica en la escuela.

Según el presidente del Consejo Agrario Provincial, Hugo Garay, la planta y este tipo de iniciativas responden a una directiva del gobernador Claudio Vidal de “recuperar la cultura del trabajo y transformar las decisiones de gestión en herramientas concretas”. La articulación incluye también al delegado local Jorge Poclepovic y a la empresa estatal Santa Cruz Puede, que impulsó la producción de granos en Estancia Alice, a pocos kilómetros del glaciar Perito Moreno.

Esta prueba real en condiciones patagónicas no solo busca mejorar índices productivos como la parición y el peso de los corderos, sino también demostrar que es posible generar soluciones tecnológicas y alimenticias con recursos propios de la provincia.

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