Economía

Trump eximirá de aranceles a genéricos importados por dos años para relocalizar su producción

La medida busca dar un respiro a la industria farmacéutica mientras incentiva la fabricación local en EE.UU. con aranceles que llegarán al 200% una vez vencido el plazo.

Publicado el 22 de julio de 2026, 11:20 hs

Frascos de medicamentos genéricos en una cadena de producción farmacéutica con bandera de EE.UU. al fondo
Ámbito — Economía

El presidente electo Donald Trump anunció que eximirá de aranceles a los medicamentos genéricos importados durante los próximos dos años. La medida, que forma parte de su plan para relocalizar la producción farmacéutica en Estados Unidos, incluye un aumento gradual de las tarifas una vez vencido ese período: llegarán al 100% en el transcurso de un año y al 200% a partir de entonces.

Según fuentes cercanas a la transición, el objetivo central es presionar a las empresas farmacéuticas para que trasladen sus líneas de producción de genéricos a suelo norteamericano. Aquellas que no cumplan con los plazos enfrentarán sanciones progresivas que encarecerán significativamente los productos importados, buscando así proteger y estimular la industria local.

Esta decisión llega en un contexto donde más del 80% de los principios activos utilizados en medicamentos genéricos que se consumen en EE.UU. provienen de India y China. La dependencia de proveedores extranjeros ha sido un punto crítico señalado por Trump durante su campaña, especialmente tras las disrupciones en las cadenas de suministro durante la pandemia.

Cómo impactará en los consumidores

Durante los primeros 24 meses, los precios de los genéricos deberían mantenerse estables o incluso bajar ligeramente al no aplicarse aranceles adicionales. Sin embargo, una vez que comiencen a regir las tarifas del 100% y luego del 200%, se espera un aumento significativo en los costos que podría trasladarse al consumidor final si las empresas no logran relocalizar su producción a tiempo.

Expertos del sector farmacéutico advierten que trasladar la fabricación completa a Estados Unidos no es un proceso simple ni rápido. Requiere inversión millonaria en plantas, certificaciones de la FDA y mano de obra calificada que actualmente escasea en el país. Muchas compañías ya habían comenzado a diversificar proveedores tras la experiencia del COVID-19, pero pocos habían contemplado un retorno masivo a territorio norteamericano.

El ángulo argentino y regional

Para la Argentina, que cuenta con una industria de genéricos fuerte y exporta a varios mercados, esta medida representa tanto una amenaza como una oportunidad. Empresas locales que venden a EE.UU. deberán evaluar si les conviene invertir en producción allí o si, por el contrario, el aumento de aranceles las deja fuera de juego. Al mismo tiempo, el encarecimiento de genéricos importados podría abrir una ventana para que laboratorios argentinos y de otros países de la región ganen competitividad en otros mercados.

Desde la Cámara Argentina de Especialidades Medicinales (CAEMe) y otras entidades, ya se están analizando los posibles escenarios. Históricamente, los genéricos argentinos han competido por precio y calidad en varios mercados de América Latina, pero ingresar al estadounidense siempre fue complejo por las regulaciones.

Qué sigue ahora

El equipo de Trump está trabajando en los detalles regulatorios que acompañarán esta exención temporal. Se espera que en las próximas semanas se publiquen las listas definitivas de productos alcanzados y las condiciones que deberán cumplir las empresas para evitar las sanciones futuras.

Mientras tanto, la industria farmacéutica global observa con atención. Laboratorios de India, principal proveedor mundial de genéricos, ya adelantaron que analizarán opciones de inversión en Estados Unidos, aunque advierten que los plazos parecen demasiado ajustados para una relocalización de esta magnitud.

La medida combina dos de las obsesiones de Trump: reducir la dependencia de China en rubros estratégicos y traer empleos manufactureros de vuelta al país. Si logra su objetivo, podría transformar la forma en que los estadounidenses acceden a sus medicamentos. Si falla, el riesgo es que terminen pagando mucho más por los mismos fármacos sin que la producción local alcance a reemplazar lo que hoy llega desde el exterior.

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