Trump declara al Estrecho de Ormuz “territorio estadounidense”: qué significa realmente
El presidente estadounidense publicó un mapa en Truth Social que marca el estratégico paso marítimo como nuevo territorio de EE.UU. La movida eleva la tensión con Irán pero no cambia el estatus jurídico internacional del estrecho.
Donald Trump volvió a subir la apuesta en la crisis del Golfo Pérsico. el pasado martes 18 de agosto de 2026 publicó en Truth Social un mapa en el que el Estrecho de Ormuz aparece rotulado como “New U.S. Territory”. La imagen grafica una amenaza que el presidente había lanzado días atrás y que ahora formaliza de manera simbólica.
Mientras la Casa Blanca sostiene que tiene “control total” del estrecho a través de un bloqueo naval, Teherán insiste en que mantiene el dominio efectivo del tránsito y que ningún buque puede pasar sin su autorización. En los hechos, el tráfico marítimo se redujo drásticamente: de más de 130 embarcaciones diarias antes del conflicto a una fracción de ese volumen.
Irán condicionó la reapertura total del paso a que Estados Unidos levante el bloqueo sobre sus puertos, retire sanciones y cumpla los compromisos del acuerdo alcanzado en junio. El plazo de 60 días del memorando de entendimiento venció sin acuerdo y Trump descartó extender las negociaciones.
El derecho internacional no cambia por un tuit
Más allá de la declaración, el Estrecho de Ormuz no pasó a ser territorio estadounidense. Se ubica entre las aguas territoriales de Irán y Omán y es una vía de navegación internacional. La Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar y el derecho consuetudinario garantizan el régimen de paso inocente y de tránsito, que limita la capacidad de los Estados ribereños para interrumpir la navegación comercial.
La Organización Marítima Internacional (OMI) ha reiterado que cualquier medida para facilitar la salida segura de buques debe respetar esos derechos. En criollo: un mapa en redes no modifica tratados ni convenciones internacionales.
El petróleo, en el centro de la disputa
Ormuz es uno de los cuellos de botella energéticos más críticos del planeta: por allí circula alrededor de un quinto del crudo que se comercializa en el mundo. Cualquier interrupción prolongada impacta de lleno en los precios internacionales.
el pasado martes el barril de Brent llegó a 91,07 dólares y el WTI a 84,99, los valores más altos desde fines de julio. El temor a un corte mayor sigue presionando las cotizaciones y, por ende, el precio de los combustibles, un tema sensible en plena campaña para las elecciones legislativas estadounidenses.
La aprobación de Trump cayó a su punto más bajo desde que asumió: apenas 33% según la última encuesta de Reuters/Ipsos, con 64% de desaprobación. Casi 8 de cada 10 estadounidenses creen que la participación en el conflicto con Irán se extenderá por un período largo.
Conversaciones paralelas e irritación en Washington
Mientras tanto, Irán y Omán avanzan en negociaciones para establecer un mecanismo que permita reabrir la navegación comercial. La iniciativa molesta a Washington, que exige acceso garantizado al estrecho antes de levantar el bloqueo.
Trump incluso amenazó con bombardear Omán si interfiere en los esfuerzos estadounidenses. La escalada pone al sultanato en una posición delicada y amenaza con ampliar el conflicto.
Qué significa esto para la Argentina
Aunque el conflicto parezca lejano, el impacto llega rápido al bolsillo local. Argentina importa gran parte de su combustible y derivados. Un aumento sostenido del precio internacional del petróleo se traduce en mayor presión sobre la inflación, el costo del transporte y los precios de los alimentos. Las pymes y el sector agroexportador, que dependen fuertemente del flete marítimo, también sentirían el encarecimiento de los fletes y seguros.
Hasta ahora el Gobierno no emitió declaraciones oficiales sobre la última movida de Trump, pero en Cancillería siguen con atención la evolución del conflicto por su posible efecto en los precios de la energía y en las relaciones comerciales con socios clave en Medio Oriente.
La realidad es más aburrida que los mapas virales: el Estrecho de Ormuz no se convierte en territorio estadounidense por decreto presidencial en una red social. La tensión, sin embargo, es real y sus consecuencias económicas también. Seguiremos de cerca cómo evoluciona esta pulseada que, una vez más, pone al petróleo y la geopolítica en el centro del tablero mundial.