Trigo y soja tocaron máximos de más de dos años por la guerra en Medio Oriente
La escalada del conflicto en Medio Oriente y la tensión en el Mar Negro volvieron a disparar los precios de los granos. Qué impacto tiene en Argentina, principal exportador de harina y aceite de soja.
Los precios del trigo y la soja volvieron a los niveles más altos de los últimos dos años y medio. La combinación de la escalada bélica en Medio Oriente, el recrudecimiento de la guerra entre Rusia y Ucrania y problemas climáticos en distintas regiones del mundo tensionaron los mercados agrícolas globales.
Según datos de la Bolsa de Chicago, el trigo alcanzó los 6,80 dólares por bushel, el valor más alto desde marzo de 2024. La soja, por su parte, superó los 11,20 dólares, marcando un pico no visto desde principios de 2024. El maíz también subió más de un 4% en la última semana, impulsado por sequías en partes de Estados Unidos y Brasil y por la incertidumbre logística en el Mar Negro.
El conflicto en Medio Oriente, que incluye los bombardeos cruzados entre Israel, Irán y sus proxies en el Líbano y Yemen, generó temor a una posible disrupción en el transporte de granos a través del Estrecho de Ormuz y el Canal de Suez. Aunque la región no es un gran exportador de cereales, sí es clave para el movimiento de fertilizantes y para el flujo de petróleo, lo que afecta los costos de flete y producción.
A esto se suma la persistente guerra en Ucrania. Rusia y Ucrania juntos representan casi un 30% de las exportaciones mundiales de trigo. Los ataques ucranianos a la flota rusa en el Mar Negro y los bombardeos rusos sobre puertos ucranianos volvieron a poner en jaque los corredores de exportación que se habían mantenido parcialmente abiertos.
¿Qué significa esto para Argentina?
El país es uno de los principales exportadores mundiales de harina y aceite de soja, y el tercero de maíz. Un precio internacional más alto suele traducirse en mayores ingresos para los productores y para el Estado por retenciones, pero también genera presión sobre los precios internos de los alimentos.
En los últimos días, la soja en el mercado local subió alrededor de 8.000 pesos por tonelada en el disponible, según datos de la Bolsa de Comercio de Rosario. El trigo disponible se acercó a los 260.000 pesos por tonelada. Para el productor argentino, que viene de una campaña 2025/26 con rindes irregulares por la Niña, esta suba es una buena noticia en medio de la sequía parcial que afectó partes de la región pampeana.
Sin embargo, analistas advierten que el impacto no es lineal. “El mayor ingreso de dólares por exportaciones agrícolas puede ayudar a estabilizar las reservas del Banco Central, pero si los precios siguen subiendo, el costo de la canasta básica también se va a resentir”, señaló un informe de la consultora Zeni.
Desde el sector agroindustrial porteño observan con atención lo que pase en las próximas semanas. Si el conflicto en Medio Oriente se profundiza y afecta el transporte marítimo global, los fletes podrían dispararse aún más, reduciendo parte de la ganancia obtenida por el mayor precio del grano.
El gobierno de Javier Milei, que mantiene las retenciones a la soja en 33% y al trigo en 12%, podría recibir un ingreso extra de divisas en un momento en que busca acumular reservas para negociar con el FMI. Fuentes del Ministerio de Economía indicaron off the record que la suba de precios “viene bien” para el balance fiscal del segundo semestre.
Los mercados siguen volátiles. Cualquier noticia sobre un posible alto el fuego o, por el contrario, una mayor escalada militar, puede hacer que estos precios se desplomen o se disparen con la misma velocidad con la que subieron en las últimas 48 horas.
Por ahora, el campo argentino celebra una ventana de precios favorables, pero sabe que en un mundo en guerra los commodities agrícolas son, una vez más, rehenes de la geopolítica.