Tras dos meses de parálisis, Milei reactivó los ATN y giró fondos a cinco gobernadores en julio
El Gobierno nacional volvió a enviar Aportes del Tesoro Nacional (ATN) a provincias luego de dos meses sin transferencias discrecionales. La reactivación se da en medio de tensiones por la ley de inviolabilidad de la propiedad privada y la reforma del BCRA.
El Gobierno nacional decidió reactivar los Aportes del Tesoro Nacional (ATN) en julio, tras dos meses de completa parálisis en los envíos discrecionales a las provincias. Según datos oficiales, en el séptimo mes del año se giraron fondos a cinco gobernadores, lo que marca un quiebre en la estrategia de ajuste estricto que había caracterizado los primeros meses del año.
Los ATN son una herramienta clave de la coparticipación federal: se trata de transferencias que el Ejecutivo puede otorgar de forma discrecional, sin necesidad de ley específica, y que históricamente han servido tanto para resolver emergencias como para lubricar relaciones políticas. Su interrupción entre mayo y junio había sido leída en varios despachos provinciales como una señal de endurecimiento del ajuste fiscal que impulsa Javier Milei.
La reactivación se produce en un contexto de alta tensión legislativa. Mientras el Congreso debate la ley de inviolabilidad de la propiedad privada —impulsada por el oficialismo— y la reforma de la carta orgánica del Banco Central, el Ejecutivo parece haber elegido retomar el diálogo con algunos mandatarios provinciales a través de estos fondos.
Fuentes cercanas a la Casa Rosada indicaron que los giros responden a necesidades puntuales de provincias que enfrentan dificultades para cerrar sus cuentas, especialmente aquellas que no lograron una mejora significativa en la recaudación propia tras la recesión. Sin embargo, evitan hablar de “negociación política”, aunque en los pasillos del Congreso la coincidencia de tiempos genera suspicacias.
Los cinco gobernadores beneficiados en julio pertenecen a distritos de distinto signo político, lo que sugiere que la distribución no siguió una lógica estrictamente partidaria. Entre ellos habría mandatarios del norte y del centro del país, aunque hasta el momento no se divulgaron los montos exactos ni los nombres de todas las jurisdicciones receptoras.
Este movimiento se da además en un momento en que varios gobernadores vienen reclamando mayor previsibilidad en las transferencias automáticas y una revisión del esquema de coparticipación. La reactivación de los ATN puede leerse como una válvula de escape temporal, pero no resuelve el nudo de fondo: la mayoría de las provincias siguen dependiendo en gran medida de los recursos que envía Nación.
Desde el Ministerio de Economía aseguraron que los giros se realizaron respetando los criterios de “responsabilidad fiscal” que el Gobierno pregona. Es decir, se priorizaron distritos que mostraron avances en el ordenamiento de sus cuentas. La decisión, según las mismas fuentes, no implica un cambio de rumbo en la política de ajuste, sino una “gestión pragmática de las demandas provinciales”.
Para algunos analistas, sin embargo, el timing no es casual. La necesidad de votos y consensos para avanzar con la agenda legislativa del oficialismo —especialmente en temas sensibles como la reforma del BCRA— habría jugado un rol en la decisión de destrabar estos fondos. En política, pocas cosas ocurren por mera casualidad cuando se trata de plata.
Lo cierto es que, después de dos meses de silencio absoluto en materia de ATN, julio marcó el regreso de esta herramienta discrecional. Queda por ver si se trata de un hecho aislado o si estamos ante el inicio de una nueva etapa en la relación entre la Nación y las provincias. Por ahora, cinco gobernadores respiran un poco más aliviados. El resto sigue esperando su turno.