Textil: opera con 4 de cada 10 máquinas, lidera en despidos y es la que menos sube precios
La industria textil es la más golpeada de la era Milei: perdió más empleo que cualquier otro sector, su producción cayó 23% interanual en abril y funciona solo con el 40% de su capacidad instalada. Sin embargo, es la que menos aumentó los precios al público.
La industria textil argentina atraviesa su peor momento en décadas. Según un informe privado al que accedió El Insignia, opera con apenas 4 de cada 10 máquinas y es el sector que más empleos destruyó desde que Javier Milei asumió la presidencia.
La producción cayó un 23% interanual en abril, la peor performance entre todas las ramas manufactureras. Los despidos se aceleraron en los últimos meses y el nivel de actividad se mantiene en niveles de crisis profunda.
Sin embargo, hay un dato que llama la atención: es el sector que menos aumentó sus precios al consumidor en lo que va del año. Mientras otros rubros trasladaron rápidamente la devaluación y los aumentos de costos, la textil se quedó atrás, en parte por la fuerte caída de la demanda interna.
"El consumo está en terapia intensiva", resumió un empresario del sector consultado. Las familias recortaron gastos en ropa y calzado, priorizando alimentos y servicios. Esto generó un círculo vicioso: menos ventas, menos producción, más máquinas paradas y más despidos.
El informe privado, elaborado por una consultora especializada en industria, muestra que la textil lidera el ranking de caída de empleo en la era Milei. Perdió más puestos de trabajo que la metalmecánica, la automotriz o incluso la construcción. En algunas provincias como Córdoba y Santa Fe, donde hay clusters textiles importantes, el impacto se siente con fuerza en los barrios.
Desde la Cámara Industrial de la Indumentaria y el Textil (CITE) vienen reclamando medidas específicas. Piden acceso a créditos blandos para modernizar maquinaria, alivio impositivo y alguna forma de protección frente a las importaciones que, aunque cayeron, siguen llegando desde países con costos mucho más bajos.
El Gobierno, por su parte, mantiene la línea de que la economía se está reordenando y que la baja de la inflación es el principal alivio que puede recibir el sector. Desde el Ministerio de Economía destacan que la estabilidad cambiaria permite importar insumos a precios más predecibles, aunque reconocen en off the record que la recesión está pegando más fuerte de lo previsto en algunos sectores.
Los empresarios del textil no lo ven tan claro. "Podemos sobrevivir unos meses más con stock y con capacidad ociosa, pero si esto no repunta antes de fin de año, vamos a ver cierres masivos", advierten. Algunos ya empezaron a reconvertir parte de sus plantas para fabricar insumos médicos o tejidos técnicos, en busca de nichos que resistan mejor la crisis.
El dato de que es la rama que menos sube precios tiene dos lecturas. Por un lado, es una buena noticia para los consumidores que aún pueden comprar ropa. Por el otro, refleja la dificultad del sector para trasladar costos: muchos lo hacen a pérdida con tal de mantener algo de flujo de caja y no perder clientes.
Mientras tanto, en los galpones de Once, Flores y en los cordones industriales del Gran Buenos Aires, las máquinas siguen apagadas. El ruido característico de la industria textil se escucha cada vez menos. Y los trabajadores que todavía conservan su puesto miran con preocupación las cifras que no paran de empeorar.
La pregunta que circula en el sector es si esta crisis será recordada como un ajuste necesario o como el golpe definitivo a una industria que alguna vez fue pujante y generadora de empleo masivo en la Argentina.