Economía

Se necesitan 34 monotributistas para pagar una jubilación promedio

Un informe revela la fuerte presión que ejercen los monotributistas sobre el sistema previsional argentino. Mientras que se requieren 34 contribuyentes de este régimen para financiar un haber promedio, solo hacen falta 3,5 asalariados registrados.

Publicado el 28 de julio de 2026, 18:35 hs

Se necesitan 34 monotributistas para pagar una jubilación promedio

Un nuevo informe sobre la sostenibilidad del sistema jubilatorio argentino vuelve a poner el foco en la brecha entre regímenes contributivos. Según los datos actualizados al segundo trimestre de 2026, se necesitan 34 monotributistas para financiar un haber jubilatorio promedio, frente a solo 3,5 trabajadores asalariados registrados.

La diferencia no es menor y refleja dos realidades que conviven en el mercado laboral local: por un lado, un empleo formal asalariado que sigue sin recuperarse plenamente tras años de estancamiento; por el otro, un crecimiento sostenido de inscriptos en el monotributo y en el nuevo régimen de ARCA (Aporte de los Trabajadores Independientes).

Según el estudio, el aporte promedio de un monotributista representa apenas una fracción del que realiza un asalariado en relación de dependencia. Esto se debe principalmente a las escalas de facturación más bajas y a las alícuotas reducidas que caracterizan al régimen simplificado. Aunque el monotributo fue pensado como una herramienta de inclusión, su peso cada vez mayor en la base de contribuyentes previsionales genera preocupación en cuanto a la equidad del financiamiento del sistema.

"El monotributista típico aporta lo suficiente para cubrir entre el 3% y el 4% de un haber promedio", explican los autores del informe. De ahí surge la relación de 34 a 1. En cambio, un asalariado registrado con aportes completos (incluyendo la contribución patronal) cubre aproximadamente el 28% de ese mismo haber.

El dato cobra mayor relevancia en un contexto donde el empleo formal asalariado muestra signos de estancamiento o leve retroceso, mientras que el número de monotributistas y trabajadores independientes inscriptos en ARCA sigue en alza. Esta migración hacia regímenes de menor aporte por persona pone presión adicional sobre las cuentas de la ANSES y obliga a repensar cómo se financia el sistema de reparto.

Desde hace años, economistas de diferentes corrientes advierten que la actual estructura previsional no es sostenible si no se amplía la base de contribuyentes de alto aporte o se modifican los requisitos de acceso. El crecimiento del empleo no registrado y de las formas precarias de contratación (monotributo, facturación como autónomo o bajo ARCA) agrava el desbalance.

El informe también señala que, aunque ARCA busca formalizar a una parte de los trabajadores independientes, sus aportes iniciales siguen siendo modestos en comparación con los de un empleado en blanco. Esto genera un doble desafío: mejorar la recaudación sin ahogar a quienes recién empiezan a contribuir, y al mismo tiempo garantizar la viabilidad de las jubilaciones futuras.

Con el haber promedio rondando los $450.000 (incluyendo bonos y ajustes por movilidad), cada nuevo jubilado que se incorpora al sistema exige un esfuerzo fiscal mayor si la base contributiva sigue sesgada hacia regímenes de baja densidad previsional.

El debate sobre cómo equilibrar el sistema previsional vuelve a instalarse en la agenda pública. Mientras algunos proponen incentivos para la formalización plena y el paso del monotributo a relación de dependencia, otros plantean la necesidad de una reforma estructural que contemple el envejecimiento poblacional y los cambios en la naturaleza del trabajo.

Lo cierto es que, con estos números sobre la mesa, la presión sobre las jubilaciones no parece un problema de corto plazo: es un desequilibrio estructural que seguirá exigiendo soluciones concretas en los próximos años.

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