Qué sectores se beneficiarían con la sanción del Súper RIGI de Milei
El proyecto de incentivos para grandes inversiones ya tiene media sanción. Analizamos qué industrias podrían recibir un impulso real si se convierte en ley y qué oportunidades concretas abre para emprendedores y empresas.
El oficialismo logró esta semana la media sanción del llamado Súper RIGI, un régimen de incentivos a las grandes inversiones que busca atraer capitales al país con beneficios fiscales, aduaneros y cambiarios. Más allá de las discusiones políticas, el proyecto apunta a sectores donde Argentina tiene ventajas comparativas pero carece de escala o tecnología.
Según el texto que se discute en el Congreso, el régimen está pensado para proyectos de más de 200 millones de dólares en industrias estratégicas. La idea es dar predictability y quita de trabas para que empresas grandes se animen a invertir en un contexto de inestabilidad crónica.
Minería, el gran ganador evidente
El litio y el cobre aparecen como los principales beneficiados. Argentina ya es uno de los jugadores relevantes en el triángulo del litio sudamericano, pero la mayoría de los proyectos están en etapa de exploración. Con el RIGI, las empresas podrían acceder a estabilidad tributaria por 30 años, lo que reduce drásticamente el riesgo país percibido. Esto podría acelerar la puesta en marcha de varias iniciativas que hoy están frenadas por la incertidumbre regulatoria.
Energía y transición energética
El petróleo, el gas y el hidrógeno verde también entran en el radar. Vaca Muerta ya demostró que con reglas claras el sector puede crecer a pasos agigantados. El Súper RIGI extendería ese marco a otras cuencas y, sobre todo, a proyectos de energías renovables de gran escala y exportación de hidrógeno. Para un emprendedor que quiere armar una startup de tecnología aplicada a la extracción o al tratamiento de estos recursos, esto significa potenciales clientes corporativos con presupuesto de inversión.
Infraestructura y logística
Aunque no es el foco principal, el régimen indirectamente beneficia a todo lo que rodea a estos megaproyectos: puertos, ferrocarriles, plantas de tratamiento y oleoductos. Empresas de ingeniería, software de gestión y servicios especializados podrían ver un salto en la demanda si realmente entran los dólares prometidos.
Agroindustria 4.0 y economías regionales
Hay un apartado específico para proyectos de agregación de valor en el sector agropecuario. Bioeconomía, proteínas alternativas, fertilizantes verdes y desarrollos de maquinaria agrícola inteligente entran en la órbita. Esto abre una ventana interesante para PyMEs y startups locales que puedan posicionarse como proveedores tecnológicos de los grandes jugadores.
Lo que nadie está contando fuerte
Más allá de los sectores obvios, el RIGI también contempla incentivos para la industria del conocimiento cuando está atada a alguno de estos proyectos (por ejemplo, centros de datos para minería de datos geológicos o desarrollo de IA aplicada a optimización de procesos energéticos). Para freelancers y estudios de desarrollo que hoy viven de clientes del exterior, esto podría significar la posibilidad de facturar localmente con mejores condiciones.
Desde el lado emprendedor, el desafío pasa por entender cómo posicionarse. Si sos proveedor de tecnología o servicios, el momento es empezar a mapear quiénes son los jugadores que podrían llegar con estos incentivos y ofrecer soluciones adaptadas al contexto argentino.
El proyecto todavía debe sortear el debate en Senadores y posibles modificaciones. Pero si finalmente se sanciona, cambiaría el horizonte de inversión en al menos cinco sectores clave. No es magia ni un salvavidas automático, pero sí un marco más predecible en un país donde la imprevisibilidad suele ser la norma.
El detalle que importa: las reglas de juego claras siempre terminan beneficiando más a quien llega preparado. Y en este caso, prepararse significa entender antes que el resto dónde pueden aparecer las oportunidades reales.