Presentarse: cuando poner el cuerpo transforma una muestra en encuentro
Del 20 al 23 de agosto de 2026, Espacio Peces en Barracas presenta la segunda edición de Poéticas del Encuentro, una exposición que cruza arte contemporáneo, performance, gastronomía e intervención urbana para reflexionar sobre identidad, deseo y la construcción de la presencia.
El próximo sábado 22 de agosto, si pasás por las calles de Barracas, es posible que te cruces con veinte performers desplazándose desde el espacio público hacia el interior de Espacio Peces. No es un flashmob cualquiera: forma parte del HAPPENING organizado por Libertad & Buen Gusto, el punto alto de la muestra Presentarse: cuerpo, imagen y representación, segunda edición del ciclo Poéticas del Encuentro.
La propuesta, curada por Sonia González y con la dirección de Rosario Cárdenas, parte de una pregunta potente: ¿puede una galería dejar de ser un simple contenedor de obras para convertirse en un dispositivo vivo que genera relaciones entre artistas, público y territorio? La respuesta que proponen es clara y corporal: sí, cuando se pone el cuerpo en juego.
Hasta el 23 de agosto, el centro de arte contemporáneo ubicado en Santa Elena 442 alberga trabajos de doce artistas de trayectoria. En la Sala 1, Marcos López, Julio Lavallén, Daniel Santoro, Magdalena Jitrik, Alejandra Fenochio y Lux Lindner exploran cómo se construyen imaginarios que cruzan historia, ficción, identidad y memoria. Destaca El Pandenauta de Fenochio, una pieza que retoma la imagen del cuerpo protegido durante el aislamiento pandémico y cuestiona cómo cambiaron nuestras formas de “estar presente”.
La Sala 2, en cambio, se sumerge en la dimensión física y material. Nicola Costantino, Tomás Espina, Fernando Coco Bedoya, Santiago Erausquin y Lulú Jankilevich trabajan con deseo, piel, huella y transformaciones como el fuego, la pólvora y la superficie cutánea, entendidas como soportes de memoria corporal.
En un gesto que desborda las salas tradicionales, el baño de la galería se transforma en el Cuarto de Revelado de Martín Castillo Morales: una cámara oscura que pone en jaque la mirada, el voyeurismo, el juego y la transgresión. Además, se inauguró el Merde Bar de Julio Lavallén, con una experiencia gastronómica a cargo de François Kah que activa la cocina del espacio y convierte la comida en otro acto de presencia y encuentro.
La muestra no se queda dentro de las paredes. Busca consolidarse como nodo cultural de Barracas y por eso suma como espacio asociado a la mueblería vintage Konzept Studio, además de integrar acciones con el Circuito Cultural Barracas. De esta manera, el proyecto desborda la lógica expositiva tradicional y se expande hacia el territorio.
Según informó Canal Abierto, el ciclo nació de esa inquietud compartida entre curadora y directora: transformar la galería en un lugar de relaciones vivas. Y lo logra poniendo el cuerpo en el centro: el propio, el del otro, el social, el erótico, el político.
La delgada línea entre persona y personaje, la construcción de identidad a través de la imagen, el erotismo como forma de vincularse corporalmente y la memoria materializada en piel, huella o ceniza son algunos de los ejes que atraviesan las obras. Nada aquí es solo para mirar: todo invita a aparecer, a presentarse ante el otro.
Si estás en Buenos Aires estos días, vale la pena acercarse. Porque a veces, en arte como en la vida, lo que realmente transforma una muestra en un verdadero encuentro es el acto sencillo y radical de poner el cuerpo.