Economía

Nuevos aranceles de Trump: qué cambia (y qué no) para las exportaciones argentinas

AmCham Argentina destacó el trato preferencial que recibió el país en la última ronda de aranceles de Donald Trump. El acuerdo comercial bilateral sigue en pie, pero hay sectores que deberán ajustar su estrategia.

Publicado el 24 de julio de 2026, 18:40 hs

Contenedores de exportación en el puerto de Buenos Aires con bandera argentina y estadounidense
Ámbito — Economía

La Cámara de Comercio de los Estados Unidos en Argentina (AmCham) salió a tranquilizar las aguas tras el anuncio de los nuevos aranceles impulsados por la administración de Donald Trump. Según el comunicado de la entidad, Argentina recibió un trato diferencial respecto de otros países de la región, lo que preserva en gran medida el acceso de productos argentinos al mercado norteamericano.

El foco del anuncio de Trump fue imponer aranceles del 10% a las importaciones provenientes de China y de hasta 25% a otros socios comerciales considerados “desleales”. Sin embargo, AmCham subrayó que la Argentina fue exceptuada de varias de estas medidas gracias a negociaciones previas y al marco del acuerdo comercial bilateral vigente, que no se vería afectado en lo inmediato.

Para las exportaciones argentinas, esto significa que productos como el litio, el petróleo, la carne, el vino y ciertos manufacturados seguirán gozando de condiciones relativamente favorables. Fuentes de la cámara indicaron que el gobierno argentino logró excluir varios capítulos arancelarios clave, lo que evita un golpe directo al superávit comercial que el país mantiene con Estados Unidos.

“El acuerdo bilateral no corre riesgo”, afirmó AmCham en su comunicado. La entidad, que nuclea a más de 500 empresas estadounidenses con operaciones locales, viene trabajando hace meses con ambos gobiernos para blindar el flujo comercial. Este posicionamiento resulta clave para las pymes y startups argentinas que venden software, servicios basados en IA y bienes agroindustriales a clientes norteamericanos.

Sin embargo, no todo es color de rosa. Sectores como el acero, el aluminio y algunos derivados agrícolas podrían enfrentar revisiones puntuales si Trump decide endurecer la postura en los próximos meses. Además, la incertidumbre cambiaria y la posible devaluación del dólar en respuesta a la guerra comercial global obligan a las empresas locales a recalcular sus costos y precios.

Desde el lado argentino, el Ministerio de Economía y la Cancillería celebraron el “diálogo constructivo” con Washington. Fuentes oficiales indicaron que se mantiene abierto un canal de negociación para ampliar el listado de productos con acceso preferencial, especialmente aquellos vinculados a la transición energética y la minería, rubros en los que Argentina viene ganando terreno.

Para las exportadoras locales el mensaje de AmCham es claro: el riesgo inmediato es bajo, pero la dependencia del mercado estadounidense sigue siendo alta. Las empresas que ya diversificaron hacia Europa, Asia y otros países de Latam están mejor paradas. Las que todavía concentran más del 30% de sus ventas en EE.UU. deberán acelerar planes de hedging cambiario y exploración de nuevos mercados.

En un contexto donde la inteligencia artificial y la tecnología verde se consolidan como ejes estratégicos, el mantenimiento del canal comercial con Estados Unidos resulta estratégico. Muchas startups argentinas que desarrollan soluciones de IA para el agro o la minería dependen de inversores y clientes norteamericanos. Cualquier disrupción arancelaria podría haber frenado esa corriente de dólares, pero por ahora el semáforo sigue en verde.

Lo que viene es seguir de cerca las próximas rondas de negociaciones. Trump ya demostró que sus anuncios pueden cambiar de un día para el otro. Las empresas argentinas, con el respaldo de AmCham, apuestan a que el pragmatismo comercial termine primando sobre la retórica proteccionista.

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