Ministros y bancos centrales del Mercosur analizan shocks externos y el acuerdo con la UE
El bloque presentó un informe sobre el impacto de los choques petroleros en las economías regionales a través de los canales cambiario e inflacionario. La distribución de cuotas de exportación del acuerdo pendiente con la Unión Europea sigue sin definirse.
Los ministros de Economía y presidentes de bancos centrales del Mercosur se reunieron esta semana para analizar los shocks externos que golpean a las economías de la región y avanzar en la definición del acuerdo comercial pendiente con la Unión Europea.
El encuentro, que se extendió durante dos días en Montevideo, tuvo como eje central la presentación de un informe técnico elaborado por los equipos económicos del bloque. El documento se centra en el impacto de los choques petroleros recientes, que se transmiten a las economías sudamericanas principalmente a través de dos canales: el cambiario y el inflacionario.
Según el informe, los aumentos en los precios internacionales del petróleo generan presiones sobre las cuentas externas de los países miembros, obligando a ajustes en las tasas de interés y en las políticas fiscales. En un contexto de alta volatilidad global, estos shocks externos complican aún más la tarea de los bancos centrales, que deben equilibrar la lucha contra la inflación con el sostenimiento del crecimiento.
"Los canales de transmisión son claros y nos obligan a coordinar respuestas", señaló uno de los participantes. Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay coincidieron en la necesidad de fortalecer los mecanismos de diálogo y cooperación para mitigar estos efectos.
El acuerdo con la UE, aún en punto muerto
El segundo gran tema de la agenda fue el acuerdo de asociación entre el Mercosur y la Unión Europea, firmado en principio en 2019 pero que aún no entra en vigor. La principal piedra en el camino sigue siendo la distribución de cuotas de exportación, especialmente en sectores sensibles como el agropecuario, la carne y el azúcar.
Brasil y Argentina, los dos mayores exportadores del bloque, pugnan por una porción mayor de las cuotas, mientras que Uruguay y Paraguay reclaman un trato diferenciado que contemple su menor escala económica. Fuentes cercanas a la negociación indicaron que no se avanzó en una fórmula de reparto que satisfaga a todas las partes.
El acuerdo con la UE representa para el Mercosur la posibilidad de acceder a un mercado de más de 440 millones de consumidores con aranceles reducidos. Sin embargo, las demoras en su ratificación generan incertidumbre entre los productores regionales, que ven cómo otros bloques avanzan en acuerdos similares.
Coordinación regional ante un escenario global incierto
Los participantes también analizaron el panorama económico internacional, marcado por la guerra en Ucrania, las tensiones comerciales entre Estados Unidos y China, y las políticas monetarias restrictivas de los principales bancos centrales del mundo.
En este marco, se coincidió en la importancia de reforzar la integración productiva dentro del Mercosur como herramienta para reducir la vulnerabilidad externa. "No se trata solo de firmar acuerdos, sino de construir cadenas de valor regionales que nos permitan competir mejor", resumió un funcionario.
Aunque no se anunciaron decisiones concretas de peso, la reunión dejó en claro que tanto los shocks externos como el acuerdo con la UE seguirán siendo prioridades en la agenda del bloque durante los próximos meses. La próxima cumbre de presidentes del Mercosur, prevista para fin de año, podría ser el escenario para destrabar algunos de estos nudos.
Lo que nadie cuenta es que estos encuentros técnicos, lejos de los flashes, son donde realmente se cocinan las posiciones que después defienden los presidentes. En un Mercosur que a veces parece más un club de debates que un proyecto integrado, estas reuniones revelan tanto las tensiones como las posibles salidas.