Minería: Argentina y Canadá buscan actualizar convenio de los 90 para atraer inversiones
El embajador canadiense Stewart Wheeler destacó el cambio de clima de negocios bajo el gobierno de Milei y confirmó que ambos países trabajan en modernizar el acuerdo bilateral de minería de los años 90 para impulsar inversiones en el sector.
El embajador de Canadá en Argentina, Stewart Wheeler, se mostró optimista respecto al futuro de las inversiones en minería. En un contexto donde el gobierno de Javier Milei impulsa reformas para mejorar el clima de negocios, ambos países avanzan en la actualización de un convenio bilateral que data de los años 90.
"Probablemente soy el primer embajador canadiense en una generación que es optimista en Argentina", afirmó Wheeler en declaraciones recientes. El diplomático destacó que las medidas económicas implementadas en los últimos meses generaron un cambio de percepción entre los inversores canadienses, especialmente aquellos interesados en el sector minero.
La minería representa una de las apuestas más fuertes del actual gobierno para atraer dólares genuinos. Argentina cuenta con el segundo reservorio de litio a nivel mundial y una importante riqueza en cobre, oro y otros minerales críticos. Sin embargo, el marco regulatorio y los acuerdos internacionales necesitan aggiornarse para competir con otros destinos de la región.
El convenio que se busca actualizar data de la década del 90 y ya no refleja la realidad actual del sector. Fuentes diplomáticas confirmaron que las negociaciones avanzan en paralelo con el interés de empresas canadienses por proyectos locales. Canadá es uno de los principales actores globales en minería: cuenta con una industria madura, financiamiento especializado y experiencia en operaciones sostenibles.
¿Qué cambiaría con la actualización del acuerdo?
Según trascendidos, el nuevo texto incluiría capítulos específicos sobre protección de inversiones, resolución de controversias, estándares ambientales y laborales, y facilitación de financiamiento. Estos puntos son clave para que las junior y las grandes mineras canadienses se animen a traer capital fresco.
El litio es, sin dudas, el gran atractivo. Con el boom de la electromovilidad y la transición energética, las baterías se convirtieron en un insumo estratégico. Empresas canadienses ya tienen presencia en el triángulo del litio (Argentina, Bolivia y Chile), pero varios proyectos quedaron trabados por la inestabilidad macroeconómica de años anteriores.
Wheeler evitó dar plazos concretos, pero dejó entrever que el trabajo conjunto avanza a buen ritmo. "Hay interés genuino de ambas partes", señaló. Desde el lado argentino, el mensaje es claro: se busca generar previsibilidad jurídica y económica para que las inversiones lleguen y se queden.
Este movimiento se da en un momento donde varios países de la región compiten por la misma inversión. Chile reformuló su política del litio, Bolivia mantiene un modelo más cerrado y Australia sigue siendo el jugador dominante. Argentina necesita diferenciarse con rapidez.
El detalle que pocos mencionan
Más allá de los números de reservas y los precios internacionales, lo que realmente mueve la aguja es la confianza. El comentario del embajador Wheeler no es una formalidad diplomática: marca un quiebre respecto al tono que habían tenido sus antecesores durante más de una década. Ese cambio de percepción, aunque intangible, suele ser el primer paso antes de que lleguen los millones.
Desde el sector privado argentino celebran el gesto. Cámaras empresarias y gobernadores de provincias mineras (Catamarca, Salta, Jujuy, San Juan) vienen trabajando hace meses en mostrar que las reglas del juego cambiaron. La eliminación de algunas restricciones a las exportaciones y la promesa de un régimen especial para grandes inversiones (RIGI) forman parte del mismo paquete.
Queda por ver cómo se traduce esto en contratos firmados y pozos en marcha. Actualizar un convenio de los 90 es un paso necesario, pero no suficiente. Las empresas canadienses, conocidas por ser conservadoras, van a pedir estabilidad a largo plazo y certidumbres que vayan más allá de un decreto.
Por ahora, el optimismo del embajador Wheeler parece ser el primer ladrillo de algo que podría convertirse en una relación mucho más profunda entre la minería argentina y el capital canadiense. Si se logra cerrar el nuevo acuerdo antes de fin de año, como deslizan algunas fuentes, 2025 podría marcar el inicio de una nueva etapa para el sector.