Más empleo pero de peor calidad: la advertencia de la UCA sobre el mercado laboral de Milei
Un informe de la Universidad Católica Argentina revela que, aunque bajó la desocupación, creció fuertemente la informalidad y el autoempleo. ¿Qué significa esto para los trabajadores en 2025?
El informe que publicó esta semana la Universidad Católica Argentina (UCA) pone números concretos a una sensación que muchos ya tienen en el día a día: hay más gente trabajando, pero el trabajo cada vez alcanza menos.
Según los datos del Observatorio de la Deuda Social Argentina, la desocupación se ubica en torno al 6,5-7%, un guarismo que en otro contexto sería celebrado. Sin embargo, el mismo estudio muestra que la informalidad laboral trepó al 47% en el último trimestre y que el autoempleo (personas que trabajan por su cuenta sin aportes ni estructura) representa casi el 30% de los ocupados.
Lo que no se ve en la tasa de desempleo
“La baja desocupación esconde un deterioro en la calidad del empleo”, sintetiza el documento. En otras palabras, el mercado laboral de la gestión Milei está absorbiendo mano de obra, pero en condiciones precarias: monotributistas que facturan poco, changarines sin cobertura social y cuentapropistas que compiten con plataformas que les sacan comisión.
El dato más preocupante es el crecimiento del “empleo informal no registrado”, que ya afecta a casi la mitad de los trabajadores. En el conurbano bonaerense y en el norte del país la cifra supera el 55%. Para una familia tipo, esto se traduce en menos aportes jubilatorios, cero obra social de calidad y ausencia de indemnización por despido.
El rol del autoempleo
Otro fenómeno que resalta el informe de la UCA es el salto del autoempleo. Miles de personas que perdieron su trabajo en blanco durante 2024 terminaron armando un emprendimiento individual: delivery, venta ambulante, servicios de cuidado o pequeñas reparaciones. Aunque estas actividades generan ingresos, rara vez superan la línea de pobreza y carecen de escala.
“Es empleo, sí. Pero es empleo de supervivencia”, señala un investigador del Observatorio que prefirió no ser citado. En los barrios populares de Buenos Aires, Córdoba y Rosario, la proliferación de carros de comida, changas de electricidad y vendedores de redes sociales es la cara visible de esta nueva realidad.
Contexto macro y proyecciones
El Gobierno celebra la caída del desempleo y la estabilización macroeconómica. Desde el Ministerio de Economía argumentan que la recuperación del empleo vendrá de la mano de la baja de inflación y la inversión extranjera. Sin embargo, los analistas de la UCA advierten que sin políticas activas de formalización, el país puede consolidar un modelo de “plena ocupación precaria”.
En el último año se perdieron más de 80.000 puestos formales en el sector privado, según datos del Ministerio de Trabajo. Al mismo tiempo, crecieron las inscripciones en el monotributo y en el régimen de trabajadores independientes. El resultado es una masa de trabajadores que contribuye al PBI pero que difícilmente acceda a los beneficios de un sistema contributivo.
¿Qué viene para 2025?
El informe de la UCA no solo diagnostica: también alerta. Si la informalidad sigue subiendo, el Estado recaudará menos por aportes y las familias tendrán menos capacidad de consumo. Eso, a su vez, frena la reactivación que tanto necesita la economía.
Desde los sectores productivos piden incentivos fiscales para la contratación en blanco y una reforma laboral que baje los costos de formalizar sin precarizar aún más. Mientras tanto, en las calles de las grandes ciudades argentinas, el contraste es cada vez más visible: locales con carteles de “se busca personal” y, a metros de distancia, decenas de delivery esperando una orden que les permita pagar el alquiler.
La conclusión del Observatorio de la UCA es clara: bajar la desocupación no es suficiente. La verdadera discusión que viene es cómo hacer para que ese empleo sea de calidad, con derechos y con futuro. Porque un país con más trabajadores pobres no es un país que esté saliendo adelante.