Los precios de los alimentos subieron en julio al nivel más alto en tres años
El índice de la FAO alcanzó los 131,1 puntos, impulsado principalmente por los cereales. Clima adverso, costos de energía y conflictos bélicos explican el salto que ya impacta en los mercados globales y, de rebote, en la mesa de los argentinos.
El índice de precios de los alimentos de la FAO cerró julio en 131,1 puntos, el valor más alto desde mediados de 2023. El salto de casi 5 puntos respecto de junio responde sobre todo al fuerte repunte de los cereales, aunque también subieron el azúcar, los lácteos y las carnes.
Según el organismo de la ONU, los cereales subieron un 7,4% en un mes. Las perspectivas de producción de maíz en Estados Unidos se deterioraron por la sequía y las inundaciones en zonas clave, mientras que en el Mar Negro la tensión geopolítica volvió a complicar las exportaciones de trigo ucraniano. El arroz también mostró aumentos por compras masivas de países asiáticos.
El azúcar, por su parte, trepó casi 4% ante la preocupación por la cosecha en Brasil y Tailandia, los dos mayores exportadores. Los lácteos y las carnes siguieron la tendencia alcista por el encarecimiento de los insumos y la recuperación de la demanda china.
Para la Argentina, el impacto es directo. El país es uno de los principales exportadores mundiales de maíz, trigo y soja. Si bien eso puede mejorar la liquidación de divisas del agro en el segundo semestre, también presiona al alza los precios internos de la harina, el pan, los fideos y la carne. En un contexto de inflación que todavía no termina de doblegarse, la suba internacional de los commodities agrega presión sobre la canasta básica.
Desde el Ministerio de Economía admitieron que el repunte de los granos complica las proyecciones de inflación alimentaria para el resto del año. Fuentes del sector molinero consultadas por El Insignia anticiparon que los molinos ya están renegociando contratos y que es probable que en las próximas semanas se traslade parte del aumento al precio del pan y las galletitas.
El escenario internacional se combina con problemas locales. La campaña de trigo 2026/27 arranca con reservas hídricas muy bajas en la región pampeana, lo que podría reducir el volumen exportable y generar aún más tensión en los precios. Los analistas de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires advierten que si no llueve en cantidad en las próximas seis semanas, la producción podría caer por debajo de los 15 millones de toneladas.
Los conflictos bélicos siguen siendo un factor clave. La guerra en Ucrania y las tensiones en Medio Oriente mantienen altos los costos del flete y la energía, dos variables que se trasladan directamente a la cadena de suministro de alimentos. A esto se suma el fenómeno de La Niña, que según los pronósticos meteorológicos más recientes podría extenderse hasta principios de 2027 y afectar las cosechas en el hemisferio sur.
Desde las organizaciones de consumidores ya piden medidas para amortiguar el impacto. La Unión de Consumidores Argentinos advirtió que una nueva suba de los alimentos básicos puede poner en riesgo la recuperación del poder adquisitivo que se venía observando en los últimos meses.
El índice de la FAO todavía está lejos del pico de 2022, cuando superó los 140 puntos tras la invasión rusa a Ucrania, pero la tendencia alcista de los últimos tres meses preocupa a los analistas. Todo indica que agosto y septiembre serán meses clave para ver si esta suba se consolida o si se trata de un rebote pasajero.