Economía

Lo que se dice en las mesas: hora de levantar los barriletes del carry trade

Meseros de la city porteña ven señales de salida del carry trade. Con la sudestada financiera que se acerca y el segundo semestre como testigo, el debate sobre el nuevo rumbo de la Fed marca el pulso del mercado cambiario.

Publicado el 27 de junio de 2026, 22:00 hs

Meseros sirviendo café en una mesa de bar porteño con billetes y gráficos financieros de fondo
Ámbito — Economía

En los bares de la city porteña, donde el café se sirve con una dosis de análisis cambiario, los meseros vienen escuchando lo mismo desde hace semanas: es hora de empezar a recoger los barriletes. El carry trade que alimentó la calma cambiaria del primer semestre muestra grietas, y el segundo semestre ya empieza a oler a sudestada.

Los que atienden las mesas de siempre –esas donde se mezclan brokers, traders y algún que otro funcionario en off– coinciden en que el viento cambió. La estrategia de llevar dólares a tasas altas en pesos ya no parece tan blindada. “Antes entraba plata por todos lados, ahora miran el cielo y ven nubes”, resume uno que lleva veinte años sirviendo medialunas y escuchando pronósticos.

El dato que más se repite es el movimiento de los fondos que apostaron fuerte al carry. Después de meses de retornos jugosos gracias a la brecha controlada y las tasas de interés reales positivas, varios empiezan a cerrar posiciones. No es pánico, aclaran, pero sí una salida ordenada antes de que el costo de quedarse se vuelva demasiado alto.

El nuevo sheriff de la Fed y su impacto local

En el centro de la charla aparece siempre el mismo nombre: Jerome Powell. O mejor dicho, el “nuevo sheriff” que muchos esperan que surja de la Reserva Federal. Con la inflación norteamericana mostrando resistencia y los mercados anticipando menos recortes de tasas de lo que se soñaba en enero, la presión sobre el dólar global se siente en Buenos Aires.

Si la Fed mantiene tasas altas por más tiempo, el dólar se fortalece y el carry trade en emergentes como Argentina pierde atractivo. “Es como cuando en el medio de un asado se apaga el fuego: de repente todos miran el carbón y empiezan a pensar en el postre”, grafica un mesero con más metáforas que un columnista de economía.

Los números que circulan en las mesas no son optimistas para el segundo semestre. Las reservas del Banco Central, aunque mejoraron, siguen siendo frágiles. El acuerdo con el FMI está en la lupa y el mercado ya descuenta que en algún momento habrá que soltar un poco más la cuerda cambiaria. Nadie habla de devaluación brusca, pero sí de un crawling peg que se acelere discretamente.

La sudestada que viene

La expresión “sudestada” se repite como un mantra. No es solo mal tiempo meteorológico: es la combinación de sequía de dólares, presión fiscal y expectativas devaluatorias que históricamente terminan complicando la mesa. Los que vienen siguiendo el tema desde los noventa aseguran que este segundo semestre tiene todos los condimentos para ser más movido que el primero.

“El carry trade es como un barrilete: mientras sopla viento de cola, sube lindo. Cuando rota el viento, hay que saber bajarlo antes de que se enganche en un árbol”, dice uno de los más veteranos mientras seca una mesa. La imagen es tan precisa que duele.

Desde las mesas también se escucha que no todos los jugadores están en la misma página. Hay quienes creen que Milei y su equipo van a poder surfear el temporal manteniendo la confianza internacional. Otros, más escépticos, recuerdan que en la Argentina los planes económicos perfectos duran lo que tarda el primer cimbronazo externo.

Qué miran los que miran

Los que atienden estas mesas aseguran que los temas que más se repiten son tres: el ritmo de baja de tasas que va a tener el BCRA, cómo se comporta el dólar blue en las próximas semanas y si realmente habrá un “dólar blend” o alguna variante que permita seguir acumulando reservas sin tanto ruido.

También se habla mucho de los bonos. Los que entraron al carry a través de los títulos en pesos ahora miran con lupa los spreads y la curva de tasas. “Cuando el carry se pone feo, los bonos son los primeros en avisar”, explican.

Mientras tanto, en la vereda de enfrente, los que recién entran al bar y piden un cortado siguen preguntando si todavía “vale la pena” entrar al carry. La respuesta de los meseros, cada vez más, es la misma: “Depende cuánto tiempo pienses quedarte en la mesa”.

El segundo semestre ya tiene nombre en la city: sudestada financiera. Y los barriletes del carry trade, según los que escuchan todas las conversaciones, están por empezar a bajar. Queda ver quién los recoge a tiempo y quién se queda con la soga en la mano.

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