Economía

Lo que se dice en las mesas: el mercado mira más el termómetro de la paciencia social que la tasa de la

Un recorrido por las mesas de la City porteña revela que inversores y analistas priorizan la tolerancia social y la estabilidad local por sobre los movimientos de la Reserva Federal. Apuestas a 2027, oferta de dólares y señales del Gobierno y el BCRA dominan las conversaciones.

Publicado el 14 de agosto de 2026, 08:20 hs

Banco Central de la República Argentina en 2016

En las mesas de siempre de la City, donde se decide buena parte de lo que después se lee en los diarios, el tema ya no es tanto qué va a hacer la Fed en su próxima reunión. El foco se corrió. Y bastante.

Un recorrido por los principales bancos, fondos y mesas de trading porteñas en las últimas semanas muestra un cambio de eje: la pulseada entre dólar y tasas sigue siendo central, pero el verdadero termómetro que miran los operadores es el de la paciencia social. Hasta dónde la gente está dispuesta a seguir ajustando el cinturón sin que explote el malestar.

"La tasa de la Fed la miramos, obvio, pero hoy pesa más lo que pasa en el conurbano y en los supermercados que lo que decida Powell", sintetiza un operador de un fondo grande que prefiere no salir con nombre. La frase se repitió, con variaciones, en casi todas las conversaciones.

El mercado ya mira hacia 2027. No es que hayan dejado de prestar atención al corto plazo —las licitaciones del Tesoro y las intervenciones del BCRA siguen siendo observadas con lupa—, pero las apuestas más grandes se están construyendo pensando en el año que viene y el subsiguiente. Ahí aparece la expectativa de una mayor oferta de divisas, ya sea por una buena cosecha, por la llegada de inversiones o por el propio efecto del ajuste fiscal que, según los más optimistas, empezaría a dar sus frutos.

Hay consenso en que el Gobierno ganó tiempo. La estabilización de las reservas y la baja de la inflación le dieron un colchón político que no se veía hace tiempo. Pero ese colchón tiene fecha de vencimiento si la actividad no repunta de manera clara. Y ahí es donde aparece la gran duda que sobrevuela las mesas: ¿cuánto más está dispuesta a tolerar la sociedad?

"El ajuste ya se sintió. La pregunta es si viene un rebote o si entramos en una meseta de estancamiento que termine desgastando la paciencia", dice un analista de un banco extranjero. En las mesas más cercanas al oficialismo se habla de "crecimiento en V" para el segundo semestre de 2027. En las más escépticas, de "L" prolongada.

El BCRA, mientras tanto, sigue siendo el gran jugador. Su política de tasas y de intervención en el MULC es observada casi con devoción. Nadie espera un salto discreto del dólar oficial, pero sí movimientos más que medidos que permitan seguir acumulando reservas sin matar la demanda de pesos. Es un equilibrio fino y todos lo saben.

Lo que más preocupa a los que operan con plata de terceros es el riesgo de una frustración acumulada. Si la inflación sigue bajando pero los salarios reales no acompañan y el empleo no repunta, la ecuación social puede complicarse. Y ahí las variables financieras pasan a segundo plano.

Por ahora, el mercado sigue comprando la narrativa de que el Gobierno tiene un plan y que los números cierran. Pero el margen de error se achica. Cada dato de actividad, cada encuesta de consumo, cada incidente en el conurbano es leído como una señal.

En las mesas se habla menos de carry trade y más de "durabilidad del ajuste". Menos de la tasa de interés americana y más del termómetro social argentino. Es un cambio de paradigma silencioso, pero que define cada vez más las decisiones de inversión.

El 2027, entonces, ya no es un año lejano. Es el horizonte donde se juega si este proceso de estabilización se consolida o si vuelve a aparecer el fantasma de los desequilibrios crónicos. Y en las mesas de la City, por ahora, prefieren creer que el termómetro social va a seguir marcando una temperatura manejable.

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