La UE ratifica el tratado con EE.UU.: del 25% de Trump al 15% final
El Consejo Europeo aprobó el acuerdo comercial negociado entre Ursula von der Leyen y Donald Trump que baja los aranceles del 25% propuesto inicialmente al 15%, con acceso preferencial al mercado único a cambio de cláusulas de salvaguarda.
El Consejo de la Unión Europea dio luz verde definitiva al tratado comercial con Estados Unidos que reduce los aranceles a los productos europeos del 25% inicial propuesto por Donald Trump al 15% definitivo. La votación, que se esperaba tensa, terminó con una mayoría cómoda que convalida el trabajo de Ursula von der Leyen durante las últimas semanas de negociación.
El acuerdo, que ya había sido rubricado en una cumbre bilateral, establece que los bienes europeos (especialmente automóviles, productos químicos, farmacéuticos y agroindustriales) pagarán un 15% para ingresar al mercado norteamericano. A cambio, Washington obtiene un acceso más fluido y con menos barreras no arancelarias al mercado único europeo, uno de los objetivos centrales que Trump había marcado desde su regreso a la Casa Blanca.
Desde el vamos, el equipo de Von der Leyen se plantó con una estrategia clara: no aceptar el 25% que Trump amenazó imponer por decreto y buscar un punto medio que no destruyera las cadenas de valor transatlánticas. El 15% surgió como el número mágico después de varias rondas de conversaciones técnicas en las que Bruselas jugó fuerte con el argumento de que un arancel alto terminaría afectando también a las empresas estadounidenses que fabrican en Europa.
Cláusulas de escape y salvaguardas
Uno de los puntos más celebrados por los diplomáticos europeos es la incorporación de cláusulas de salvaguarda automáticas. Si Washington incumple compromisos de acceso al mercado o aplica medidas unilaterales adicionales, la UE podrá suspender de inmediato las concesiones arancelarias. “No firmamos cheques en blanco”, resumió un funcionario comunitario que participó de las negociaciones.
El texto también incluye un mecanismo de revisión anual que permitirá ajustar los porcentajes según la evolución del déficit comercial bilateral y el comportamiento de las monedas. Esto le da al acuerdo un carácter más dinámico que los tratados tradicionales, algo que parecía imposible hace apenas dos meses cuando Trump hablaba de “aranceles recíprocos” sin matices.
Reacciones en el bloque
Alemania y Francia, los dos pesos pesados del bloque, terminaron votando a favor aunque con matices. Berlín, que más sufre con los aranceles al sector automotriz, celebró que el 15% sea “manejo” y no el 25% que hubiera significado una catástrofe para BMW, Mercedes y Volkswagen. París, más reticente en materia de soberanía comercial, consiguió que se mantuvieran fuertes protecciones para el sector agrícola y se incluyeran referencias a estándares ambientales y laborales europeos.
Los países del Este, tradicionalmente más alineados con Washington, votaron en bloque a favor y presionaron para que el acuerdo se aprobara cuanto antes. “Preferimos un mal acuerdo a ningún acuerdo”, sintetizó el representante polaco.
¿Qué cambia para las empresas y los consumidores?
Para las pymes exportadoras europeas el respiro es importante. Un arancel del 25% hubiera elevado significativamente los costos y reducido competitividad frente a productos asiáticos. El 15% sigue siendo un gravamen alto, pero permite mantener márgenes razonables y no obliga a relocalizar producción de forma masiva.
Desde el lado estadounidense, el acuerdo es vendido por la administración Trump como una victoria porque abre el mercado único a más productos agrícolas y energéticos norteamericanos, sectores donde Washington tiene clara ventaja competitiva.
El contexto más amplio
Este tratado llega en un momento de reconfiguración global del comercio. Con China como telón de fondo, tanto europeos como estadounidenses parecen haber entendido que pelearse entre sí solo beneficia a terceros. El 15% acordado es, en ese sentido, un compromiso pragmático: reconoce que el viejo orden multilateral está roto pero evita una guerra comercial total entre los dos bloques occidentales más grandes.
Queda por ver ahora cómo se implementa y, sobre todo, si las cláusulas de salvaguarda son realmente efectivas o terminan siendo letra muerta. Por ahora, el mercado ya reaccionó con subas moderadas en las bolsas europeas y una leve apreciación del euro frente al dólar, señal de que los inversores respiran con cierto alivio.
El acuerdo entrará en vigor de forma provisional en las próximas semanas, a la espera de la ratificación formal por parte del Parlamento Europeo, que se prevé para antes de fin de año. Un nuevo capítulo en la relación transatlántica que, al menos por ahora, evita el peor escenario.