Economía

La Nación y las provincias perdieron $6,5 billones de recaudación en el primer semestre

La fuerte caída de los ingresos tributarios se explica por la menor actividad económica y por la decisión de bajar impuestos. La rebaja de retenciones al agro fue uno de los principales factores que explican la pérdida para el Gobierno nacional.

Publicado el 3 de julio de 2026, 15:10 hs

Gráfico de barras descendente mostrando caída en recaudación fiscal argentina
Ámbito — Economía

La recaudación tributaria de la Nación y las provincias cayó $6,5 billones en el primer semestre del año, según datos oficiales consolidados. La cifra representa una contracción real de casi 20% interanual y marca uno de los peores registros de los últimos años.

El dato surge de cruzar los números de la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP) con los informes de las direcciones provinciales de rentas. La caída obedece, por un lado, a la menor actividad económica —el PBI cayó 5,2% en los primeros seis meses— y, por el otro, a las medidas de alivio impositivo impulsadas por el Gobierno nacional.

La rebaja de retenciones al campo fue uno de los factores que más golpearon las cuentas públicas. Solo por este concepto, el Estado nacional dejó de percibir alrededor de $1,8 billones. El beneficio fue destinado principalmente a los productores de soja, maíz y trigo, en un intento por reactivar las exportaciones y generar divisas.

Desde el Ministerio de Economía argumentan que se trata de una pérdida “transitoria” y que el mayor flujo de exportaciones terminará compensando la menor presión tributaria. Sin embargo, analistas privados advierten que la recuperación de la recaudación no se ve en el horizonte cercano. “La economía todavía está en modo contracción y el consumo sigue deprimido”, señalan.

Las provincias también sintieron el impacto. Varias jurisdicciones que dependen en gran medida de la coparticipación federal vieron reducidos sus recursos. En algunos casos, como Córdoba, Santa Fe y Buenos Aires, la caída de Ingresos Brutos y Sellos agravó la situación. Varias gobernaciones ya empezaron a ajustar gasto corriente para cerrar el año sin mayores desequilibrios.

El IVA, que representa casi el 40% de la recaudación total, cayó 18% real en el semestre. El impuesto a las Ganancias también mostró una fuerte retracción, aunque en este caso influyó tanto la recesión como las modificaciones en la escala que beneficiaron a asalariados de ingresos medios.

“Es la típica paradoja de la política fiscal procíclica: cuando la economía cae, la recaudación cae más fuerte y obliga a mayor austeridad, lo que profundiza la recesión”, explica un economista que pidió reserva de su nombre. El Gobierno, por su parte, mantiene el superávit primario como principal ancla de su programa económico y descarta cualquier aumento de impuestos en lo que resta del año.

Hacia el segundo semestre, el panorama depende en gran medida de cómo evolucione la cosecha gruesa y si se logra una reactivación del consumo interno. Por ahora, los números fiscales muestran que la decisión de sacrificar recaudación para intentar oxigenar al sector productivo tiene un costo concreto y elevado.

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