La inflación se aceleró con la guerra en Irán: ¿podrá la paz recuperar la calma?
El acuerdo entre Estados Unidos e Irán empezó a tranquilizar a los mercados, pero la Reserva Federal sigue con los ojos puestos en la inflación y no descarta subir las tasas antes de fin de año.
La escalada del conflicto en Medio Oriente tuvo un impacto directo y rápido en los precios globales. Durante las semanas más tensas de la guerra entre Israel e Irán, el petróleo Brent superó los 90 dólares por barril y los commodities agrícolas registraron subas de dos dígitos. Esa presión se trasladó de inmediato a las economías emergentes y, por supuesto, a la Argentina.
Ahora que el acuerdo entre Washington y Teherán parece empezar a materializarse, los mercados respiran. El dólar blue bajó casi 8% en las últimas 48 horas y los bonos soberanos recuperaron terreno. Sin embargo, los analistas advierten que la calma puede ser frágil: la inflación ya aceleró y la inercia de precios no se detiene de un día para el otro.
Qué dice la Reserva Federal
Jerome Powell, en su última aparición, fue claro: la Fed mantiene “alta atención” sobre los datos de inflación. Aunque el conflicto bélico parece enfriarse, los efectos de la suba de costos energéticos de las últimas semanas todavía no se disiparon del todo. Por eso, no descartan una suba de tasas antes de fin de año si los números de consumo y precios no mejoran.
En la Argentina, donde la inflación núcleo ya venía complicada, el combo de dólar más alto y commodities caros terminó de empujar los precios al alza. Los analistas privados estiman que el IPC de este mes podría ubicarse entre 4,5% y 5,2%, por encima de lo que esperaba el equipo económico.
¿La paz alcanza para bajar la inflación?
La respuesta corta es: no del todo. El acuerdo entre Estados Unidos e Irán alivia la presión externa, pero la inflación local tiene causas estructurales que van más allá de lo que pase en el Golfo Pérsico. La emisión monetaria de los últimos años, la brecha cambiaria y la falta de anclas de confianza siguen siendo los principales motores.
Sin embargo, un petróleo más estable y un clima internacional menos hostil pueden dar algo de oxígeno. Si el acuerdo se consolida, es probable que los precios de los combustibles locales dejen de subir tan fuerte y que los costos de fletes y logística se normalicen. Eso ayudaría a contener la inflación de los próximos meses.
Qué miran los mercados ahora
Los inversores están pendientes de dos cosas: la velocidad con la que se implementa el acuerdo y la reacción de la OPEP. Si Irán vuelve rápido al mercado petrolero, la oferta global aumentaría y eso operaría como un factor bajista para los precios. Al mismo tiempo, el BCRA y el Ministerio de Economía observan cómo se comporta el dólar paralelo y los flujos de reservas.
Por ahora, el alivio es palpable. Pero nadie se anima a cantar victoria. La memoria reciente muestra que los conflictos geopolíticos pueden reactivarse en cualquier momento y que la inflación, una vez que agarra velocidad, es muy difícil de frenar.
En definitiva, la paz entre Washington y Teherán es una buena noticia. Pero para que la calma llegue de verdad a los precios, hará falta mucho más que un acuerdo firmado en un papel. Hará falta consistencia en las políticas locales y, sobre todo, recuperar la confianza que se perdió hace demasiado tiempo.