La industria cayó otra vez en mayo y varios sectores operan 30% por debajo de 2022
A pesar de algunas mejoras puntuales mes a mes, la actividad industrial argentina sigue en rojo. Sectores clave como la metalmecánica y la automotriz acumulan caídas de hasta 30% respecto a los niveles de 2022.
La industria argentina volvió a registrar una caída en mayo, consolidando un panorama que preocupa tanto a empresarios como a trabajadores. Según los datos del INDEC, la actividad manufacturera se contrajo un 3,8% en comparación con el mismo mes del año anterior, aunque mostró una leve recuperación del 1,2% respecto a abril.
Lo más preocupante no es la variación mensual, sino el nivel general de producción. Varios sectores clave operan entre 20% y 30% por debajo de los registros de 2022. La metalmecánica, por ejemplo, acumula una caída interanual que roza el 28%, mientras que la industria automotriz se mantiene un 25% por debajo de los niveles prepandemia y pre-sequía.
"Hay una combinación de factores que está golpeando de lleno: demanda interna deprimida, altos costos financieros y una importación de insumos que sigue siendo cara a pesar de la unificación cambiaria", explica un directivo de la Unión Industrial Argentina que pidió reserva de su nombre. En el sector de maquinaria agrícola, la baja llega al 32% interanual, un dato que impacta de lleno en el interior del país.
Algunos sectores lograron repuntar levemente en la medición mensual. La refinación de petróleo y la industria alimenticia mostraron subas del 2,1% y 1,8% respectivamente frente a abril. Sin embargo, estas mejoras no alcanzan para compensar la tendencia general.
El rubro textil, uno de los más castigados históricamente, opera con niveles de actividad 35% inferiores a los de 2022. Muchas PyMEs del sector están trabajando con una sola tanda y postergando inversiones en modernización. "No es que no haya demanda, es que la gente no tiene plata para comprar", resume un fabricante de ropa de marca propia con planta en el conurbano bonaerense.
Desde el Gobierno destacan que la inflación está bajando y que eso debería mejorar el poder adquisitivo en los próximos meses. Pero en las fábricas el día a día es otro: suspensiones temporarias, atraso en pagos a proveedores y una incertidumbre que no termina de disiparse.
Los analistas coinciden en que la recuperación plena de la industria no llegará antes del segundo semestre de 2025. Hasta entonces, el desafío para las empresas será sobrevivir con márgenes cada vez más ajustados y una demanda que no repunta al ritmo esperado.
El dato más elocuente tal vez sea el de la utilización de la capacidad instalada: en mayo se ubicó en 63,4%, casi 10 puntos por debajo del promedio histórico. Hay máquinas paradas, galpones con eco y trabajadores que miran el reloj esperando que algo cambie.