La industria autopartista no se recupera: cayó 9% en el primer cuatrimestre
La actividad del sector autopartista argentino acumuló una caída interanual del 9% entre enero y abril, con una contracción de casi 15% solo en abril. Todos los rubros asociados muestran números rojos.
La industria autopartista argentina sigue sin encontrar el rumbo. Según datos del sector, la actividad cayó un 9% interanual en el primer cuatrimestre del año, un dato que confirma la tendencia negativa que arrastra desde hace meses.
Solo en abril la contracción fue de casi 15% respecto al mismo mes de 2024. La información surge de la Asociación de Fábricas de Componentes Automotores (AFAC), que nuclea a las principales empresas del rubro. El panorama es uniforme: todos los rubros asociados al sector autopartista presentaron caídas en su nivel de actividad.
El dato no sorprende del todo si se mira el contexto más amplio. La producción de vehículos también viene en baja, lo que directamente impacta en la demanda de piezas. Pero el problema parece más profundo. No se trata solo de menos autos fabricados: hay una contracción generalizada que afecta desde los proveedores de primer nivel hasta los más chicos.
Fuentes del sector consultadas por El Insignia explican que la combinación de alta inflación, caída del poder adquisitivo y un mercado interno muy deprimido genera un círculo vicioso difícil de romper. “No hay demanda, no hay producción, no hay inversión”, resumió un directivo que prefirió no identificarse.
La situación es especialmente delicada porque el sector autopartista es uno de los más integrados de la industria manufacturera local. Emplea a miles de trabajadores calificados y genera un efecto multiplicador importante en otras ramas. Cuando cae, no cae solo: arrastra con él a metalúrgicas, empresas de logística, proveedores de insumos y hasta el transporte.
Desde el gobierno se insiste con que la estabilización macroeconómica es el primer paso para que luego llegue la recuperación. Pero en los talleres y plantas del cordón industrial bonaerense y de Córdoba la sensación es otra. “La estabilización ya la vimos, ahora falta que arranque la economía”, dicen.
El primer cuatrimestre cerró con números rojos en prácticamente todos los indicadores. Exportaciones, ventas al mercado local y producción para las terminales automotrices cayeron. Incluso los rubros que solían ser más resistentes, como el de repuestos para el parque circulante, mostraron contracción.
Hay quien lee estos números como un síntoma más de una economía que aún no logra transmitir la supuesta “confianza” que pregona el oficialismo a la actividad real. Otros, más cautos, prefieren hablar de un “estancamiento prolongado” que ya lleva más tiempo del esperado.
Lo concreto es que, por ahora, la industria autopartista no se recupera. Y cada mes que pasa con estos guarismos complica más el panorama para las pymes del sector, que son mayoría. Sin un rebote claro del mercado interno o un salto en las exportaciones, el segundo semestre arranca con pronóstico reservado.