La economía cayó por segundo mes consecutivo en mayo y sorprendió al mercado
El EMAE del INDEC registró una baja del 0,5% respecto a abril, acumulando dos meses seguidos de contracción. Aunque mostró un leve repunte interanual, la industria y el comercio volvieron a dar señales negativas.
El Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) publicado por el INDEC mostró que mayo marcó la segunda caída mensual consecutiva de la economía argentina. El indicador retrocedió 0,5% respecto a abril, un dato que sorprendió a analistas que esperaban una estabilización o incluso una recuperación leve.
Según los números oficiales, la actividad económica de mayo estuvo apenas 0,2% por encima del mismo mes de 2024. Un crecimiento marginal que no alcanza para disimular la tendencia negativa que se viene consolidando en los últimos meses. Tanto la industria como el comercio volvieron a registrar caídas interanuales, profundizando la preocupación en sectores que ya venían golpeados.
Este segundo mes consecutivo de contracción mensual genera dudas sobre la efectividad de las medidas tomadas hasta ahora para reactivar la demanda. El mercado venía descontando una estabilización luego de varios meses de ajuste fiscal fuerte, pero los datos duros del INDEC muestran que la recesión todavía no tocó fondo.
Desde el vamos, la industria manufacturera volvió a ser uno de los sectores más afectados. La combinación de consumo deprimido, costos altos y falta de crédito sigue pesando sobre las fábricas. Algo similar ocurre en el comercio, donde las ventas minoristas no logran despegar más allá de algunos rebotes puntuales por promociones o liquidaciones.
Economistas consultados por diferentes medios coinciden en que el dato de mayo refuerza la idea de que la economía está en una fase de “estanflación light”: inflación que baja de a poco pero con una actividad que no acompaña. El consumo sigue siendo el gran ausente de esta etapa posdevaluación.
Lo que nadie cuenta es que detrás de estos números fríos hay miles de pymes que están aguantando como pueden, reduciendo personal o pasando a esquemas de trabajo part-time. El impacto en el empleo registrado ya empieza a asomar en otras estadísticas complementarias.
Desde el Gobierno, hasta ahora, la lectura es que se trata de un “ajuste necesario” para estabilizar las variables macroeconómicas. Sin embargo, en los barrios y en las PyMEs el discurso de “lo peor ya pasó” empieza a sonar cada vez más lejano.
El próximo dato clave será el EMAE de junio. Si la tendencia negativa se mantiene, será difícil sostener la narrativa de una recuperación en V que algunos funcionarios y analistas venían dibujando para la segunda mitad del año.
Por ahora, la economía argentina sigue caminando en terreno resbaladizo: un poquito mejor que el año pasado en términos interanuales, pero con dos caídas mensuales al hilo que nadie esperaba tan fuertes.