La canasta de servicios públicos se disparó 10,1% en junio y ya multiplicó por cuatro el aumento de la
Los servicios públicos aumentaron un 919% desde diciembre de 2023, muy por encima de la inflación general. Representan el 15% del salario promedio y el transporte es el rubro que más pesa en los hogares.
La canasta de servicios públicos registró un nuevo salto del 10,1% durante junio, según datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC). Este incremento se suma a una tendencia que viene marcando la agenda económica desde la asunción del actual gobierno: desde diciembre de 2023, los servicios públicos acumulan un aumento del 919%, casi cuatro veces más que el índice general de precios en el mismo período.
El dato no es menor. La canasta de servicios —que incluye transporte, electricidad, gas, agua, internet, telefonía y otros— representa hoy alrededor del 15% del salario promedio registrado. En los hogares de menores ingresos, este peso se siente aún más, ya que el transporte público se ha convertido en el gasto de mayor incidencia sobre el presupuesto familiar.
Cómo se llegó a esta cifra
Los ajustes tarifarios fueron uno de los pilares del programa económico implementado desde diciembre de 2023. El gobierno decidió eliminar subsidios de manera progresiva para reducir el déficit fiscal. El resultado fue un fuerte impacto en las boletas de luz, gas y transporte, que se reflejó mes a mes en el Índice de Precios al Consumidor (IPC).
En junio, el rubro “transporte” volvió a liderar las subas dentro de la canasta. Solo el colectivo y el tren aumentaron por encima del promedio general, mientras que los combustibles y los taxis también contribuyeron al salto. La electricidad y el gas, aunque con ajustes más espaciados, acumulan en lo que va del año incrementos que superan el 300% en algunos casos.
“Es la primera vez en mucho tiempo que los servicios públicos crecen más que la inflación acumulada”, señaló un informe privado de consultoras económicas. La brecha se explica, en parte, por la corrección de precios relativos que estaban artificialmente bajos tras años de congelamiento y subsidios crecientes.
El impacto en los bolsillos
Según los últimos datos disponibles, un hogar tipo del Gran Buenos Aires destina hoy casi el 15% de sus ingresos mensuales solo a pagar servicios básicos. Hace dos años esa cifra rondaba el 8%. El transporte, que incluye colectivos, trenes, subtes y eventuales viajes en remis o aplicaciones, se lleva casi la mitad de ese porcentaje.
Para un trabajador que gana el salario promedio registrado —alrededor de $1.200.000 brutos—, los servicios públicos le consumen unos $180.000 mensuales. Si se suma el alquiler o el crédito hipotecario, la ecuación se complica aún más. En los sectores informales o con ingresos por debajo de la media, la canasta de servicios puede llegar a representar hasta el 25% de lo que ingresa al hogar.
¿Qué se viene?
El gobierno ya anunció que los próximos ajustes tarifarios se realizarán con una fórmula atada a la inflación. Eso significa que, si el IPC se mantiene en los niveles actuales, los aumentos de luz, gas y transporte deberían desacelerar en los próximos meses. Sin embargo, el atraso acumulado es tan grande que todavía quedan correcciones pendientes, especialmente en el AMBA.
Las empresas distribuidoras y transportistas vienen reclamando que los valores no alcanzan todavía a cubrir costos. Desde el lado de los usuarios, la queja es la contraria: que los aumentos fueron demasiado bruscos y sin un acompañamiento de ingresos.
Lo cierto es que la canasta de servicios públicos se transformó en uno de los principales motores de la inflación en los últimos siete meses. Y aunque el objetivo oficial es llegar a un esquema de tarifas “razonables y sustentables”, el camino hasta ahí sigue pesando fuerte en el bolsillo de los argentinos.
El detalle que lo cambia todo es que, por primera vez en años, los servicios dejaron de ser un refugio de precios bajos. Ahora son uno de los rubros que más empuja el costo de vida. Y eso, en una economía donde los salarios vienen perdiendo poder adquisitivo, no es un dato menor.