Economía

La CAME desmiente al Gobierno: las familias se endeudan para comprar comida y remedios

El vocero de la entidad pyme explicó que el endeudamiento no responde a consumos suntuarios sino a la necesidad de financiar alimentos y medicamentos ante la caída del poder adquisitivo.

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El consumo de carne cayó 12% desde enero y los argentinos comen casi 5 kilos menos que el año pasado

El vocero de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), Salvador Femenía, desmintió la versión oficial sobre el origen de las deudas de los hogares argentinos. Según sus declaraciones, las familias no se endeudan por gastos de lujo o consumos superfluos, sino para cubrir necesidades básicas como alimentos y medicamentos.

Femenía explicó que la fuerte caída del poder adquisitivo en los últimos meses obligó a muchas familias a recurrir al crédito para comprar productos de la canasta básica y remedios. “No es que la gente esté financiando un televisor o un viaje; están usando la tarjeta para comer y para la salud”, sostuvo en declaraciones recogidas por Tiempo Argentino.

El representante de la entidad pyme describió un panorama de recesión generalizada que afecta a todo el país. El estancamiento del mercado interno, la baja en las ventas y la ausencia de incentivos estatales para reactivar la demanda son algunos de los factores que menciona.

Según datos que maneja CAME, el consumo en comercios de cercanía y pymes viene mostrando caídas interanuales sostenidas. Esta situación se replica en provincias de todo el territorio, desde el Norte hasta la Patagonia, sin distinción de regiones.

La afirmación choca directamente con la narrativa oficial, que en las últimas semanas había atribuido el aumento del endeudamiento familiar a decisiones de consumo impulsivas o a la compra de bienes durables. Desde el Gobierno se insistió en que la deuda no reflejaba una crisis de ingresos sino un “reacomodamiento” del consumo.

Femenía fue claro al respecto: “La realidad que vemos todos los días en las pymes es otra. El cliente viene, mira los precios, calcula y muchas veces termina pagando en cuotas lo que antes compraba al contado. Y no son caprichos, son la comida del mes o la receta del médico”.

Este cruce se da en un contexto donde la inflación, aunque desacelerada respecto de meses anteriores, sigue erosionando los salarios y jubilaciones. Al mismo tiempo, el crédito al consumo se convirtió en una de las pocas herramientas disponibles para mantener el nivel básico de vida.

Desde la CAME también advirtieron que sin una reactivación del mercado interno será muy difícil que las pequeñas y medianas empresas puedan sostener el nivel de empleo actual. La falta de demanda se traduce directamente en menos ventas, menos producción y, en muchos casos, en ajustes de personal.

El informe de la entidad coincide con datos privados de consultoras que vienen marcando una caída real del consumo masivo de alrededor del 10-15% en lo que va del año. Los rubros más afectados son indumentaria, electrodomésticos y, paradójicamente, algunos alimentos y bebidas que antes se adquirían sin necesidad de financiar. La discusión sobre el verdadero origen del endeudamiento familiar deja en evidencia una brecha cada vez más grande entre las percepciones oficiales y lo que viven día a día las familias y los comerciantes de barrio. Mientras el Gobierno habla de “normalización”, las pymes y sus clientes sienten que la economía sigue sin arrancar.

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