Economía

Kristalina Georgieva llega a la Argentina: el respaldo del FMI a Milei y las dudas sobre las cuentas fiscales

La directora gerente del FMI inicia una visita de tres días que el Gobierno lee como aval político. El organismo valora las reservas pero mantiene el foco en el déficit fiscal y las reformas pendientes.

Publicado el 26 de julio de 2026, 11:35 hs

Kristalina Georgieva en reunión formal con funcionarios argentinos en Buenos Aires
Ámbito — Economía

La directora gerente del Fondo Monetario Internacional, Kristalina Georgieva, aterriza este lunes en Buenos Aires para una visita de tres días que el gobierno de Javier Milei interpreta como un claro respaldo político a su plan económico. Fuentes oficiales destacan que se trata de la primera visita de la máxima autoridad del FMI desde que el actual Presidente asumió, y la enmarcan como un gesto de confianza en la estabilización macroeconómica lograda hasta ahora.

El principal punto a favor que el organismo reconoce es la acumulación de reservas netas del Banco Central, que pasaron de niveles negativos a positivos en los últimos meses. Según datos oficiales, las reservas brutas superan los 30.000 millones de dólares, aunque el neto sigue siendo más modesto. Este dato es clave para el FMI, que ve en la recomposición de las arcas del BCRA una de las pocas luces verdes del programa vigente.

Sin embargo, no todo es color de rosa. El staff técnico del Fondo mantiene dudas importantes sobre la sostenibilidad de las cuentas fiscales. El superávit primario logrado en los primeros meses del año se sostiene en gran medida por recortes drásticos de gasto público, pero analistas advierten que sin una reforma tributaria profunda y una reestructuración del Estado, el equilibrio puede ser efímero.

"El desafío es pasar de un ajuste por licuación a uno de mayor calidad institucional", sintetizan fuentes cercanas al organismo. Georgieva viene con la misión de consolidar el acuerdo actual, monitorear el avance de las reformas estructurales prometidas (como la ley de bases y el paquete fiscal) y evaluar si el sendero actual permite pensar en un nuevo programa más ambicioso para 2025.

La agenda de la funcionaria búlgara incluye reuniones con el ministro de Economía, Luis Caputo, con el presidente del Banco Central, Santiago Bausili, y, eventualmente, un encuentro protocolar con el propio Javier Milei. También se espera que dialogue con representantes del sector privado y de la oposición dialoguista, en un intento de medir el nivel de apoyo político que tiene el ajuste.

Desde el punto de vista local, la visita llega en un momento clave. La inflación viene bajando (aunque aún se mantiene en dos dígitos interanuales), el dólar oficial se mantiene relativamente estable y el Riesgo País bajó por debajo de los 1.000 puntos. Pero el costo social es alto: la pobreza supera el 50% según mediciones privadas y la actividad económica cayó fuerte en el primer trimestre.

Para el Gobierno, que Georgieva pise suelo argentino es una foto valiosa de cara a la opinión pública y a los mercados. Para el FMI, es una oportunidad para verificar in situ si el experimento mileísta logra transformar un ajuste brutal en un crecimiento sustentable o si, por el contrario, las tensiones fiscales y sociales pueden hacer descarrilar el programa antes de fin de año.

Lo que nadie cuenta en voz alta es que tanto el Gobierno como el Fondo necesitan que esta visita salga bien. Milei precisa oxígeno político y financiero para llegar a 2025 con chances de reelección. El FMI, por su parte, no puede permitirse otro fracaso argentino después de los sucesivos programas que terminaron en stand-by o en la basura.

El resultado de estos tres días probablemente se traduzca en un comunicado medido, con elogios a la disciplina fiscal alcanzada y llamados a "fortalecer las reformas estructurales" y "garantizar la sostenibilidad social". Traducido al criollo: seguimos acompañando, pero no aflojen con el ajuste y apuren las leyes que faltan.

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