Kristalina Georgieva llega a la Argentina: aval del FMI por reservas pero dudas en las cuentas fiscales
La directora del Fondo Monetario Internacional visita Buenos Aires en medio de un superávit fiscal frágil y reservas en recuperación. Se reunirá con Milei, Caputo y recorrerá Vaca Muerta. ¿Qué espera el organismo?
La directora gerente del Fondo Monetario Internacional, Kristalina Georgieva, aterriza esta semana en Buenos Aires en lo que se perfila como una visita de alto impacto simbólico y práctico. Según fuentes de Economía, el encuentro principal con el ministro Luis Caputo sería el lunes cerca del mediodía, seguido de una reunión con el presidente Javier Milei. También tiene agendada una recorrida por Vaca Muerta, el corazón de la producción hidrocarburífera que el Gobierno presenta como uno de los pilares de la futura acumulación de reservas.
El viaje ocurre en un momento delicado para la economía argentina. El FMI ya reconoció públicamente que el país acumuló reservas netas positivas por primera vez en años, gracias a la fuerte devaluación inicial, el superávit comercial y el freno a la emisión. Sin embargo, el organismo mantiene dudas sobre la sostenibilidad de las cuentas fiscales. El superávit primario de los primeros meses se logró en gran medida por el recorte brutal del gasto público, la licuación de jubilaciones y la postergación de pagos, medidas que Milei defiende como “ajuste real” pero que generan tensiones políticas y sociales crecientes.
Georgieva llega con un aval parcial: el staff técnico del FMI ya dio señales positivas sobre el cumplimiento de las metas trimestrales, lo que abre la puerta a un posible desembolso de fondos pendientes. Pero las conversaciones de fondo girarán en torno a la hoja de ruta posterior a junio. El Fondo quiere ver un plan creíble de normalización fiscal que no dependa exclusivamente de la licuación inflacionaria y que incluya una reforma tributaria y previsional más estructural.
Desde el Gobierno, el mensaje es que la visita representa un respaldo explícito al programa económico. “Es una señal clara de que el FMI confía en la dirección que tomamos”, repiten en Olivos. La recorrida por Vaca Muerta no es casual: busca mostrar que la Argentina puede generar dólares genuinos a través de exportaciones energéticas en el mediano plazo, uno de los pocos puntos en los que el FMI y el Ejecutivo parecen coincidir.
Sin embargo, en los pasillos del organismo multilateral persisten las preocupaciones. Economistas del FMI advierten que la recesión profunda está licuando los ingresos tributarios y que, una vez que la actividad repunte, el desafío será sostener el superávit sin ajustes adicionales que el propio Gobierno ya califica de “imposibles”. Además, la brecha cambiaria controlada y las restricciones residuales siguen siendo un punto de fricción.
La visita de Georgieva también tiene un componente político. En un año en el que varios países emergentes negocian con el Fondo, la Argentina quiere mostrarse como caso de éxito relativo. Milei, que durante la campaña prometió romper con el organismo, ahora busca capitalizar la relación para ganar oxígeno financiero y credibilidad externa.
Desde el lado del FMI, el tono será cauteloso pero constructivo. Georgieva suele destacar en público la “dificultad excepcional” del ajuste argentino y el coraje político que implicó, aunque en privado el staff presiona por medidas que aseguren la sostenibilidad más allá del corto plazo.
El resultado de estas reuniones puede definir el ritmo de las negociaciones para la revisión del acuerdo vigente y, eventualmente, el contorno de un nuevo programa que muchos en el mercado dan por hecho para 2025. Mientras tanto, la calle sigue midiendo el ajuste en precios relativos, tarifas y poder adquisitivo. La visita de la máxima autoridad del FMI no cambiará la realidad cotidiana de millones de argentinos, pero sí puede condicionar el margen de maniobra del Gobierno en los próximos meses.
Lo que nadie cuenta en voz alta es que, más allá de las fotos y los comunicados conjuntos, tanto el Gobierno como el Fondo saben que el verdadero desafío recién empieza: pasar de un ajuste de emergencia a un programa económico viable en el largo plazo. Georgieva se va el miércoles, pero las dudas fiscales se quedan.