Economía

Inflación en la zona euro sube al 3,2% en mayo: el nivel más alto desde 2023

La inflación interanual de la zona euro alcanzó el 3,2% en mayo, superando las expectativas y marcando el dato más alto en casi dos años. La subyacente se mantuvo estable en 2,3%, mientras los analistas revisan al alza sus pronósticos para 2025.

Publicado el 28 de junio de 2026, 11:40 hs

Gráfico de inflación en la zona euro con flecha ascendente y bandera europea
Ámbito — Economía

La inflación de la zona euro volvió a dar un salto en mayo y se ubicó en el 3,2% interanual, según los datos preliminares publicados por Eurostat. Es el registro más alto desde octubre de 2023 y representa un incremento de cuatro décimas respecto al 2,8% de abril.

Este repunte se explica principalmente por el efecto base de la energía y por el aumento de los precios de los servicios. El dato supera las previsiones de los analistas, que esperaban un 3% como máximo, y complica aún más el panorama para el Banco Central Europeo (BCE) en su estrategia de recortes de tasas.

La inflación subyacente, que excluye los precios volátiles de energía y alimentos, se mantuvo sin cambios: subió 0,3% en el mes y acumuló un 2,3% interanual, el mismo nivel que en abril. Este dato era uno de los más observados por el BCE, ya que refleja mejor las presiones internas de precios.

Por países, las mayores tasas se registraron en Hungría (5,5%), Rumanía (4,9%) y Croacia (4,3%). En el otro extremo aparecen Irlanda (1,7%), Finlandia (1,9%) y Bélgica (2,1%). España se ubicó ligeramente por debajo de la media, con un 3% interanual.

Los servicios fueron el componente que más empujó al alza, con un aumento interanual del 4,2%. Los alimentos y el tabaco subieron 2,8%, mientras que la energía, que había sido un factor de contención, mostró un repunte del 0,9%.

Este dato llega justo antes de la reunión del BCE de junio, donde se esperaba un nuevo recorte de tasas. Ahora los mercados ajustan sus apuestas: la probabilidad de un recorte en junio bajó considerablemente y varios analistas ya hablan de una pausa más prolongada.

Para los próximos meses, los pronósticos se revisan al alza. La mayoría de las entidades ahora espera que la inflación cierre 2025 por encima del 2,5% y que recién en 2026 vuelva a acercarse al objetivo del 2% del BCE. Esto implica que las tasas de interés se mantendrán restrictivas por más tiempo del que se preveía hace solo un mes.

Desde el punto de vista de los hogares, el impacto es directo: el poder adquisitivo sigue erosionado, especialmente en países con salarios que no logran seguir el ritmo de los precios. En varios Estados miembros ya se observan señales de desaceleración del consumo.

Los detalles completos por país y por componente se publicarán a mediados de junio, pero los preliminares ya marcan una tendencia clara: la desinflación que parecía consolidada en los primeros meses del año se está frenando antes de tiempo.

Este repunte no solo complica la hoja de ruta del BCE, sino que también genera dudas sobre la fortaleza de la recuperación económica en la zona euro, que ya venía mostrando signos de debilidad en el primer trimestre.

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