Inflación en la zona euro baja al 2,8% en junio y frena cuatro meses de subas
El dato de inflación de junio sorprendió a la baja y se ubicó por debajo de las expectativas. Esto podría aliviar la presión sobre el Banco Central Europeo para seguir subiendo las tasas de interés.
La inflación interanual en la zona euro se ubicó en el 2,8% durante junio, según los datos preliminares publicados por Eurostat. Se trata de una desaceleración clara respecto al 3,2% registrado en mayo y queda por debajo de las previsiones que manejaban los analistas.
Este retroceso marca el fin de cuatro meses consecutivos de alzas y llega en un momento clave para la política monetaria del Banco Central Europeo. Christine Lagarde y su equipo venían mostrando preocupación por la persistencia de las presiones inflacionarias, especialmente en el núcleo (que excluye energía y alimentos frescos).
El dato de junio sugiere que la tendencia alcista de los últimos meses pudo haber sido transitoria. Los mercados ya ajustaron sus expectativas: la probabilidad de una nueva suba de tasas en la próxima reunión del BCE se redujo de manera significativa tras conocerse el número.
Desde el lado de los componentes, la energía volvió a actuar como factor de contención, aunque los alimentos y los servicios mantuvieron cierta inercia. El dato completo de inflación subyacente se conocerá en las próximas horas y será clave para entender cuán generalizada es esta baja.
Para los gobiernos de la región, especialmente aquellos con economías más endeudadas como Italia y España, esta moderación llega como un alivio. Menos inflación implica menor costo de financiamiento y mayor margen para políticas fiscales expansivas.
Sin embargo, economistas advierten que todavía es prematuro cantar victoria. La inflación se mantiene por encima del objetivo del 2% que persigue el BCE y los riesgos de una nueva ola de precios por tensiones geopolíticas o problemas en las cadenas de suministro siguen latentes.
En Buenos Aires, operadores del mercado local siguen con atención estos números. Aunque la economía argentina camina por carriles propios, la evolución de las tasas en Europa termina impactando en el costo del financiamiento externo y en el humor de los inversores hacia los mercados emergentes.
El próximo movimiento del BCE se definirá en las reuniones de julio y septiembre. Por ahora, el 2,8% de junio les da algo de aire, pero nadie espera que abandonen la senda restrictiva de manera abrupta.
Lo que nadie cuenta es que detrás de estos porcentajes hay millones de hogares europeos que durante meses vieron cómo sus salarios perdían poder de compra. Que la inflación empiece a ceder es, ante todo, una buena noticia para la gente de a pie.