Economía

Inflación de junio: el INDEC daría a conocer una cifra que rompería la barrera del 2%

El IPC de CABA marcó 1,8% en junio y alimenta la expectativa de que el dato nacional del INDEC se ubique por debajo del 2%. Vivienda, transporte y prepagas impulsaron los aumentos.

Publicado el 14 de julio de 2026, 09:35 hs

Gráfico de inflación mensual con flecha descendente y cifras del INDEC
Ámbito — Economía

El Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) publicará este jueves el dato de inflación de junio, y todo indica que la tendencia a la baja se mantendría. Según el termómetro que representa el IPC de la Ciudad de Buenos Aires, el aumento de precios del mes pasado fue de 1,8%, lo que abre la puerta a que la cifra nacional quiebre por primera vez en mucho tiempo la barrera psicológica del 2%.

El dato porteño, que suele anticipar el comportamiento nacional, mostró subas más marcadas en tres rubros: gastos de vivienda (principalmente por ajustes en tarifas de servicios públicos), transporte (con el aumento de las tarifas del colectivo y el subte) y medicina prepaga, que volvió a impactar fuerte en el bolsillo de quienes tienen cobertura privada.

Desde hace varios meses el gobierno celebra cada decimal que baja. La desaceleración es evidente si se compara con los registros de 2023, aunque todavía está lejos de los niveles que la mayoría de los argentinos considera “normales”. Economistas consultados por distintos medios coinciden en que el dato nacional debería ubicarse entre 1,9% y 2,1%, lo que marcaría el noveno mes consecutivo de descenso.

Qué empujó los precios en junio

El rubro vivienda y servicios públicos fue uno de los que más peso tuvo en el IPC porteño. Los incrementos en las boletas de luz y gas, aunque llegaron con segmentación, afectaron a una parte importante de los hogares. A eso se sumó el ajuste en las cuotas de las prepagas, que en muchos casos superó el 4% y volvió a generar malestar entre los afiliados.

El transporte público también aportó su cuota. El aumento de las tarifas del colectivo y el subte en el AMBA se sintió de inmediato. Para muchos trabajadores que usan el sistema todos los días, ese ajuste representa un golpe concreto al salario real.

En el rubro alimentos y bebidas, en cambio, la suba fue más moderada. Algunos analistas señalan que las fuertes caídas en el consumo ayudaron a que los precios no se dispararan, sobre todo en carnes, lácteos y verdura. Es un dato que, si se replica a nivel nacional, podría aliviar la percepción de los hogares más vulnerables.

El contexto más amplio

La baja de la inflación viene acompañada de otros números que generan preocupación. La actividad económica sigue contraída, el consumo en supermercados y shoppings se mantiene deprimido y el desempleo comienza a asomar como un tema de conversación en más familias. En ese sentido, el dato de inflación de junio será leído no solo como un logro técnico sino también como una foto de hasta dónde llega el ajuste.

Desde el equipo económico insisten en que la estabilización de precios es condición necesaria para cualquier recuperación. Los números de junio, si efectivamente se ubican por debajo del 2%, darían aire para seguir negociando con los mercados y con los organismos internacionales. Pero también ponen en evidencia que la desaceleración tiene un costo social que todavía no terminó de pagarse.

Qué esperar para los próximos meses

Las proyecciones privadas para julio y agosto rondan el 2%. Todo dependerá de cómo se comporten los precios regulados (tarifas, combustibles, transporte) y de si el tipo de cambio sigue anclado. Por ahora, el gobierno mantiene el crawling peg al 2% mensual, lo que ayuda a contener las expectativas de devaluación.

El dato que publique el INDEC este jueves no cambiará la vida cotidiana de golpe, pero sí puede modificar el clima de la discusión pública. Si finalmente se confirma que la inflación nacional bajó del 2%, será un hito simbólico. Si se ubica apenas por encima, la noticia pasará más desapercibida. En cualquiera de los dos casos, los aumentos en vivienda, transporte y salud seguirán siendo los que más duelen en el día a día de millones de argentinos.

Lo que nadie cuenta es que, más allá de los porcentajes, la sensación de alivio todavía no llegó a la mayoría de los hogares. La inflación puede bajar, pero si los ingresos no acompañan, el alivio es solo estadístico.

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