Inflación de junio: el 1,9% oficial vs. las canastas actualizadas que la ubican por encima del 2%
Aunque el INDEC informó una inflación de 1,9% en junio, varias consultoras advierten que con mediciones de canastas actualizadas el número habría superado el 2%. Qué dicen los privados sobre las presiones futuras.
El Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) informó que la inflación de junio fue del 1,9%, el dato más bajo en más de dos años. Sin embargo, varias consultoras privadas aseguran que si se midiera con canastas actualizadas de bienes y servicios, el índice no habría logrado quebrar la barrera del 2%.
La diferencia radica en cómo se ponderan los productos que componen la canasta. Las consultoras argumentan que la canasta del IPC oficial no refleja con precisión los aumentos reales que pagan los hogares, especialmente en rubros como alimentos, tarifas y transporte. Según estimaciones de Orlando Ferreres y Asociados, la inflación “verdadera” de junio habría rondado el 2,3%.
Este debate no es nuevo. Desde que el gobierno actualizó la ponderación de la canasta en 2023, los privados vienen señalando que el IPC subestima el impacto en los sectores de ingresos medios y bajos. “Es como medir la temperatura con un termómetro que tiene un sesgo sistemático”, graficó un analista de una de las principales consultoras.
Las presiones que vienen
Más allá del dato puntual de junio, las consultoras coinciden en que julio y agosto traerán renovadas presiones al alza. El principal factor es la corrección tarifaria en luz y gas que se aplicará en los próximos meses, junto con la liberación parcial de precios en algunos alimentos que venían regulados.
“El 1,9% de junio fue posible por el atraso de tarifas y el acuerdo de precios con supermercados, pero eso no se puede sostener indefinidamente”, advierten desde Ecolatina. En sus proyecciones, la inflación mensual volvería a ubicarse por encima del 3% a partir de agosto.
Qué dice el gobierno
Desde el Ministerio de Economía celebraron el dato como una “señal clara de desinflación”. El equipo económico sostiene que la baja se explica por una política fiscal austera y una mayor estabilidad cambiaria. Sin embargo, reconocen en off que los próximos meses serán más complicados por el impacto de las tarifas.
Los analistas coinciden en que la clave pasa por cómo se administren los ajustes. Si se concentran en pocos meses, el rebote será más fuerte. Si se escalonan, el impacto en el IPC será más gradual pero se extenderá en el tiempo.
El dato que nadie discute
Más allá de las diferencias metodológicas, hay un consenso: la inflación interanual sigue siendo alta. Aunque junio marcó un piso, el acumulado de los últimos doce meses supera el 40%. Y las expectativas de los privados para 2025 se ubican entre 35% y 45%, lejos de los niveles de un país con inflación de un dígito.
Lo que nadie cuenta es que este debate sobre la canasta del IPC tiene un correlato político directo: si la inflación “real” está por encima de la oficial, el poder adquisitivo de los salarios se erosiona más rápido de lo que reconoce el gobierno. Y en una economía donde los ajustes por inflación son la norma, cada décima cuenta.
El próximo dato de julio, que se conocerá a mediados de agosto, será clave para ver si el 1,9% fue el comienzo de una nueva tendencia o solo un oasis en medio de la corrección de precios relativos.