Inflación de EE.UU. dio 3,4% anual y la Fed ya tiene más margen para decidir
El IPC de julio se ubicó exactamente en lo que esperaba el mercado. Tras el dato de empleo de la semana pasada, Wall Street respira aliviado y empieza a recalcular cuándo podría llegar el primer recorte de tasas.
El Bureau of Labor Statistics informó que la inflación anual en Estados Unidos se ubicó en 3,4% en julio de 2026, exactamente en línea con las expectativas de los analistas. El dato mensual mostró un aumento de 0,2%, también dentro de lo previsto.
Este número llega apenas días después de un informe de empleo más débil de lo esperado que había generado dudas sobre si la Reserva Federal podría necesitar subir tasas en septiembre. Ahora, el panorama se aclara: la inflación no está descontrolada, pero tampoco baja tan rápido como se deseaba.
¿Qué significa esto para la Fed?
Jerome Powell y su equipo tienen ahora más margen para no apresurarse. El mercado ya descuenta que no habrá suba de tasas el mes que viene y empieza a especular con un recorte en la reunión de septiembre o noviembre. Los futuros de tasas de la Fed muestran que las probabilidades de un recorte de 25 puntos básicos en septiembre superan el 60%.
Desde Buenos Aires, esto importa más de lo que parece. Un dólar más estable o con tendencia a la baja suele aliviar la presión sobre nuestra propia inflación y sobre el tipo de cambio. Además, si la Fed baja tasas, suele haber mayor apetito por activos emergentes, lo que históricamente beneficia a bonos y acciones argentinas.
Wall Street reaccionó positivamente: el S&P 500 subió más de 0,8% tras la publicación del dato, el Nasdaq ganó casi 1% y los rendimientos de los bonos del Tesoro bajaron levemente. El oro, clásico refugio, se mantuvo firme cerca de sus máximos.
Los componentes más observados fueron los precios de la energía, que bajaron, y los servicios, que siguen mostrando cierta rigidez. La inflación subyacente (sin alimentos ni energía) se ubicó en 3,2% anual, también en línea con lo esperado.
Para las pymes y startups locales que venden en dólares o tienen costos atados a la inflación norteamericana, este escenario reduce la incertidumbre. No es un dato que cambie drásticamente las reglas de juego, pero sí quita presión y permite planificar con un poco más de claridad.
Queda por ver cómo interpreta Powell este equilibrio delicado. La Fed ha repetido que su decisión será “data dependent”. Hoy el dato llegó justo donde tenía que llegar. Eso, en un año electoral y con la economía norteamericana mostrando algunos signos de desaceleración, es una buena noticia para casi todos.