Economía

Goldman Sachs recortó el crecimiento de Argentina al 2,7% y alertó por el margen de error

El banco de inversión bajó su previsión para 2025 tras la desaceleración de abril y mayo. Aunque elogió el plan macro, advirtió que el Gobierno tiene poco espacio para equivocarse de cara a las elecciones de medio término.

Publicado el 24 de julio de 2026, 23:40 hs

Edificio de Goldman Sachs con bandera argentina y gráficos de proyecciones económicas descendentes
Ámbito — Economía

Goldman Sachs revisó a la baja su proyección de crecimiento para la Argentina este año: pasó de 3% a 2,7%. El ajuste responde a la desaceleración que mostraron los datos de abril y mayo, según el informe que el banco distribuyó entre sus clientes esta semana.

El gigante de Wall Street mantiene, sin embargo, una visión relativamente constructiva sobre el rumbo macroeconómico del Gobierno. Destaca el superávit fiscal primario, la acumulación de reservas y la desaceleración de la inflación, aunque advierte que el margen de error es cada vez más estrecho.

“El Gobierno cuenta con poco espacio para cometer errores”, señala el reporte. Esa frase resuena fuerte en un año en el que, aunque no hay elecciones presidenciales, sí se renovará una parte importante del Congreso. El resultado de las legislativas de 2025 será leído como un termómetro del apoyo social a la actual gestión.

Desde el equipo de economistas de Goldman Sachs explican que la corrección responde principalmente a indicadores de actividad más débiles de lo esperado: el consumo se enfrió más rápido que lo proyectado y la inversión privada todavía no termina de despegar. Aun así, mantienen la expectativa de una recuperación más clara hacia el segundo semestre, siempre y cuando se mantenga la disciplina fiscal y se avance en la normalización cambiaria.

El banco también pone el foco en el escenario político. Considera que cualquier desvío significativo de la hoja de ruta macro podría complicar la gobernabilidad y, por ende, las chances de que las reformas estructurales sigan su curso. En ese sentido, las elecciones de medio término aparecen como un punto de inflexión relevante.

Para las empresas y el público en general, el mensaje es mixto. Por un lado, la confirmación de que el ajuste sigue siendo la prioridad central del Gobierno genera previsibilidad en variables financieras. Por otro, el recorte de crecimiento implica que la salida de la recesión será más lenta de lo que muchos esperaban a principios de año.

En pesos corrientes, el impacto se traduce en menos dinamismo del esperado en salarios reales, consumo y recaudación. Las pymes, que todavía están pagando el costo del sinceramiento de precios relativos, verán un horizonte de recuperación más gradual.

Goldman Sachs no es el único en ajustar sus números. Varias consultoras locales ya habían recortado sus estimaciones para 2025 en las últimas semanas. Lo que diferencia al banco norteamericano es su peso como referencia para inversores institucionales del exterior, que siguen con atención cada línea que sale desde sus oficinas de Nueva York.

El desafío para el Gobierno, entonces, es doble: sostener el programa económico con un crecimiento más bajo del previsto y, al mismo tiempo, construir una narrativa política que le permita llegar competitivo a las urnas del año que viene. La cuenta regresiva ya empezó.

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