Exportaciones de crudo del Golfo Pérsico se disparan pese a la guerra en Ormuz
Los principales productores aceleraron los envíos en la primera mitad de julio aprovechando la reapertura temporal de rutas marítimas. Sin embargo, el recrudecimiento del conflicto en el estrecho de Ormuz volvió a complicar los embarques.
Las exportaciones de crudo desde el Golfo Pérsico registraron un fuerte aumento en los primeros 15 días de julio, a pesar de la tensión bélica que se vive en el estrecho de Ormuz. Según datos de seguimiento marítimo, Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Kuwait e Irak incrementaron sus envíos en un 18% respecto al mismo período del mes anterior, buscando capitalizar una breve ventana de calma en las rutas de navegación.
El estrecho de Ormuz, por donde pasa cerca del 20% del petróleo que se comercializa en el mundo, volvió a ser escenario de enfrentamientos. Después de un alto el fuego informal que duró varios días, los ataques volvieron a intensificarse, lo que provocó que varios armadores decidieran retrasar sus salidas o elegir rutas alternativas mucho más largas y costosas.
"Aprovecharon la ventana", explicó un analista de mercados energéticos consultado. "Los productores sabían que la tregua podía ser efímera y cargaron todo lo que pudieron mientras el paso estaba relativamente despejado". Ese impulso inicial se tradujo en un pico de más de 4,2 millones de barriles diarios solo desde los puertos sauditas y emiratíes.
Sin embargo, desde el 16 de julio el panorama cambió. Los reportes de inteligencia naval indican que el tráfico de buques cisterna disminuyó un 27% en los últimos cinco días. Varias compañías de seguros elevaron las primas de riesgo de guerra a niveles récord, lo que encarece notablemente el transporte y desincentiva a los compradores asiáticos, principales destinos de este crudo.
El impacto se siente también en los precios internacionales. El Brent subió casi 4 dólares por barril en la última semana, aunque analistas advierten que la volatilidad puede ser mayor si el conflicto se extiende. China, que recibe más del 40% de sus importaciones de crudo desde la región, ya empezó a diversificar sus compras hacia Rusia y Brasil para mitigar el riesgo.
Desde el punto de vista geopolítico, el episodio vuelve a poner en evidencia la fragilidad de la cadena global de suministro energético. Ormuz no solo es un corredor marítimo: es un cuello de botella estratégico que puede alterar el equilibrio económico mundial en cuestión de horas. Países como India e Indonesia, que dependen fuertemente de estas exportaciones, ya manifestaron su preocupación y pidieron a las potencias involucradas una desescalada inmediata.
Mientras tanto, los productores del Golfo intentan mantener el ritmo. Fuentes del sector aseguran que Arabia Saudita activó reservas estratégicas para cumplir con contratos ya firmados, y que los Emiratos están evaluando aumentar la producción en los próximos meses si la situación se estabiliza.
El detalle que pocos mencionan es que esta dinámica no es nueva. Históricamente, cada vez que hay tensión en Ormuz, los exportadores aceleran los envíos en los momentos de relativa calma para compensar las interrupciones previsibles. Es casi un ritual económico en una región donde la geopolítica y el petróleo nunca estuvieron separados.
Por ahora, el mercado sigue expectante. Si el conflicto se prolonga más de dos semanas, los analistas estiman que el precio del crudo podría superar los 90 dólares por barril, con consecuencias directas en la inflación global y en los bolsillos de millones de personas que ni siquiera saben dónde queda el estrecho de Ormuz.