Economía

Expensas en CABA subieron casi 6% en junio y la morosidad ya afecta a 1 de cada 6 departamentos

El promedio porteño alcanzó los $356.790, cerca de un salario mínimo. En Santa Fe el salto fue aún mayor. Qué está pasando con los consorcios y por qué cada vez más familias no pueden pagar.

Publicado el 17 de julio de 2026, 17:55 hs

Edificio de departamentos en Buenos Aires con balcones y cartel de expensas en primer plano
Ámbito — Economía

El aumento de las expensas en la Ciudad de Buenos Aires no da tregua. Según datos de la administración de consorcios, en junio el valor promedio saltó 5,8% respecto de mayo y se ubicó en $356.790. Apenas por debajo de un salario mínimo, vital y móvil, la cifra empieza a ser insostenible para una parte cada vez mayor de los propietarios e inquilinos.

La morosidad, mientras tanto, ya llega al 16,7% de las unidades funcionales porteñas. Uno de cada seis departamentos no paga a tiempo. En algunos barrios como Palermo, Caballito y Villa Urquiza la cifra trepa por encima del 20%. Los administradores consultados coinciden: la postergación de pagos ya no es solo de los más vulnerables, sino que se extendió a sectores medios que hasta hace un año cumplían religiosamente.

En Santa Fe la situación es todavía más tensa. El promedio provincial de expensas llegó a $154.656 con un aumento del 8,2% en un solo mes. Allí la morosidad trepó al 19%, casi dos puntos por encima de CABA. Los incrementos responden principalmente a la suba de las tarifas de luz y gas, los sueldos del personal de limpieza y seguridad, y los seguros de consorcio que se ajustaron fuerte después de los últimos temporalones.

"Lo que más nos está pegando es el ABL y las tarifas de servicios", explica una administradora de consorcios de Almagro que prefiere no dar su nombre. "El mes pasado tuvimos que aumentar 22% solo por el tema eléctrico. Y los copropietarios lo sienten en la billetera".

El dato no es menor si se considera que el salario mínimo se ubica en $374.000. Eso significa que, en muchos casos, las expensas de un dos ambientes consumen casi todo el sueldo de una persona. En departamentos más grandes o en edificios con amenities, la cuenta supera fácilmente los 500 mil pesos.

Desde las asociaciones de administradores advierten que el nivel de deuda acumulada empieza a complicar el funcionamiento de muchos consorcios. Hay edificios que ya postergan reparaciones necesarias o reducen personal para no caer en rojo. En paralelo, crece el número de juicios por cobro de expensas impagas, aunque los procesos son lentos y costosos.

El fenómeno no es exclusivo de la Capital. En Córdoba el promedio ronda los 180 mil pesos con un aumento intermensual del 7,1%, mientras que en Mendoza se acerca a los 170 mil. En todas las grandes ciudades del país el combo de inflación, tarifas liberadas y salarios que no acompañan está poniendo en jaque la convivencia en los edificios.

"Hay una tensión silenciosa", cuenta un vecino de un edificio en Villa Crespo. "La asamblea del mes pasado fue un desastre: la mitad quería bajar gastos y la otra mitad no aceptaba perder servicios. Terminamos sin acuerdo y con más deuda".

Frente a este escenario, algunas administraciones empezaron a ofrecer planes de pago en cuotas sin interés o a flexibilizar los plazos. Otras, en cambio, endurecieron las medidas y avanzan directamente a la intimación judicial cuando se acumulan dos o tres meses.

El dato que más preocupa a los especialistas es que la morosidad ya no es estacional. Antes subía en enero y en julio por las vacaciones; ahora se mantiene alta todo el año. Eso habla de un problema estructural y no de una cuestión de timing.

Mientras tanto, en los foros de inquilinos y grupos de Facebook de consorcios, los pedidos de "alguien que entienda de expensas" se multiplican. La gente busca formas de controlar los gastos, auditar balances o directamente vender y mudarse a un lugar más chico. Pero con los precios de los alquileres también por las nubes, las opciones son cada vez más escasas.

El invierno porteño, con sus aumentos de calefacción y las facturas de luz que llegan con sorpresa, promete agravar aún más el cuadro. Para muchos, pagar la expensa se convirtió en la nueva cuenta que se decide entre el alquiler, la comida y los servicios. Y cada vez más familias están eligiendo postergarla.

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