Electrodomésticos: cae la venta en unidades pese al crecimiento de televisores y pequeños electros
El mercado acumula una baja del 3% en volumen hasta mayo según NielsenIQ. Sin embargo, televisores, pequeños electrodomésticos y algunos segmentos clave muestran un crecimiento sostenido en un contexto de consumo cauteloso.
El mercado de electrodomésticos en la Argentina acumula una caída del 3% en volumen de ventas hasta mayo, según datos de NielsenIQ. La tendencia refleja un consumo aún cauteloso, donde las familias priorizan reparaciones o postergan compras de bienes durables ante la presión inflacionaria y la incertidumbre económica.
Sin embargo, no todo es rojo. Tres segmentos clave muestran un comportamiento contrario y explican parte de la dinámica actual: televisores, pequeños electrodomésticos y un puñado de categorías específicas que responden a cambios en los hábitos del hogar.
Televisores: el impulso de la tecnología y el entretenimiento en casa
Las ventas de TVs crecen a doble dígito en lo que va del año. El dato no sorprende del todo: después de la pandemia, el televisor dejó de ser solo un aparato para ver noticias o fútbol y se convirtió en el centro del sistema de entretenimiento familiar. Modelos con resolución 4K, smart TV y conectividad a streaming (Netflix, Disney+, Prime Video) siguen siendo los más buscados.
Desde las cadenas de retail explican que muchas compras responden a reemplazos: pantallas de más de 7 años que ya muestran fallas o que simplemente quedaron obsoletas frente a las nuevas ofertas. Además, los precios de algunos modelos entry-level se acomodaron luego de la fuerte devaluación de diciembre, lo que permitió captar demanda postergada.
Pequeños electrodomésticos: la estrella silenciosa
Este segmento es el que más sorprende. Air fryers, licuadoras, cafeteras express, batidoras y aspiradoras robot registran alzas significativas. ¿Por qué? Porque responden a un cambio cultural profundo: la gente cocina más en casa para ahorrar, busca gadgets que simplifiquen la rutina y prefiere invertir en aparatos de bajo costo y alto uso diario antes que en lavarropas o heladeras de alta gama.
Un air fryer que cuesta menos de $150.000 aparece como una solución accesible frente a una salida a comer afuera que, mes a mes, se vuelve más cara. Lo mismo ocurre con las cafeteras: preparar el café en casa dejó de ser un lujo y se convirtió en rutina de ahorro.
Los otros ganadores y los grandes perdedores
Dentro de los grandes electrodomésticos, las heladeras y lavarropas siguen con números negativos, aunque la caída se moderó respecto a los primeros meses del año. El ticket promedio de estos productos es alto y muchas familias optan por reparar antes que reemplazar.
En cambio, los aires acondicionados mostraron un repunte puntual en los meses previos al verano, pero la demanda se enfrió (nunca mejor dicho) con la llegada del otoño y el ajuste tarifario que encareció el uso.
Qué dice esto del consumo argentino
El panorama actual refleja un consumidor que reconfigura prioridades. Se gasta en lo que genera placer inmediato o ahorra tiempo y dinero en el día a día (televisores para el ocio, pequeños electros para la cocina), pero se posterga la inversión en bienes durables de alto valor.
Los datos de NielsenIQ también muestran una polarización: las marcas premium y las más económicas crecen a expensas de las opciones intermedias. El “efecto manija” sigue vigente: o se compra lo mejor o se busca la opción más barata posible.
Qué se viene en la segunda mitad del año
Los analistas del sector coinciden en que el segundo semestre será clave. Si la inflación sigue bajando y se consolida la recuperación del poder adquisitivo, es probable que la demanda de grandes electrodomésticos se reactive hacia fin de año, especialmente de cara a las fiestas y el Mundial de Clubes.
Por ahora, la tendencia es clara: el argentino prefiere pantallas más grandes y freidoras sin aceite antes que cambiar el lavarropas que todavía “hace ruido pero anda”. En un contexto de consumo contraído, los pequeños placeres tecnológicos parecen ser la vía de escape más accesible.