Economía

El yen toca mínimos de 40 años: Japón y EE.UU. advierten intervención

La moneda japonesa se deprecia fuertemente por las expectativas de tasas altas en Estados Unidos. Tokio ya gastó u$s73.600 millones en mayo y ahora promete medidas firmes junto a Washington.

Publicado el 28 de junio de 2026, 05:40 hs

Gráfico del yen japonés cayendo frente al dólar estadounidense con banderas de Japón y EE.UU.
Ámbito — Economía

El yen japonés volvió a niveles que no se veían desde 1985. La presión vendedora no para y el Banco de Japón ya salió a advertir que no se va a quedar mirando.

Según datos de mercado, la divisa nipona rozó esta semana los 162 yenes por dólar, un piso que genera alarma tanto en Tokio como en Washington. Las razones son conocidas: mientras la Reserva Federal de Estados Unidos mantiene la puerta abierta a tasas altas por más tiempo, el Banco de Japón sigue con una política ultraexpansiva que ya lleva décadas.

La última gran intervención

La última vez que el Ministerio de Finanzas japonés salió con todo al mercado fue en mayo. En esa operación destinó alrededor de 73.600 millones de dólares para intentar frenar la caída libre. Fue la intervención más grande en más de dos décadas. Sirvió para un rebote temporario, pero el efecto se diluyó rápido.

Ahora las autoridades japonesas vuelven a la carga con un mensaje más duro. “Tomaremos medidas firmes”, dijo esta semana un funcionario de alto rango, y confirmó que las conversaciones con Estados Unidos están activas. La coordinación bilateral es clave: Washington suele mostrarse comprensivo cuando Tokio interviene, siempre que no se transforme en una guerra cambiaria abierta.

Por qué cae el yen

El diferencial de tasas es el principal culpable. Mientras en Japón la tasa de referencia se mantiene cerca de cero, en Estados Unidos el mercado descuenta que la Fed no va a bajar los tipos tan rápido como se esperaba hace unos meses. Eso hace que los inversores sigan vendiendo yenes para comprar dólares, bonos del Tesoro americano o cualquier activo que rinda más.

A esto se suma la salida de capitales de Japón. Las familias y las empresas niponas llevan años diversificando fuera del archipiélago, buscando rentabilidad en un contexto de inflación que, aunque moderada, ya no es cero.

Qué puede pasar ahora

Los analistas están divididos. Algunos creen que una nueva intervención coordinada podría estabilizar la paridad en torno a los 150-155 yenes por dólar. Otros sostienen que mientras no haya un cambio real de política monetaria en Japón, cualquier intervención solo compra tiempo.

El gobierno de Kishida está bajo presión. Una moneda demasiado débil encarece las importaciones (Japón depende fuertemente de energía y alimentos que compra en dólares) y genera inflación importada. Pero también beneficia a los exportadores, que ven cómo sus productos se vuelven más competitivos en el exterior.

El factor político

La advertencia conjunta con Estados Unidos no es menor. En el pasado, intervenciones unilaterales de Japón generaron fricciones con sus socios. Esta vez Tokio busca mostrar que actúa en sintonía con Washington, lo que reduce el riesgo de reproches desde el G7 o el FMI.

El mercado, de momento, sigue probando hasta dónde llega la paciencia de las autoridades. Cada vez que el yen se acerca a nuevos mínimos, aparecen rumores de intervención inminente. Hasta ahora, las palabras han sido más fuertes que los hechos.

Lo concreto es que estamos ante un nivel de debilidad cambiaria que no se veía en cuatro décadas. Y tanto Japón como Estados Unidos ya avisaron que no van a dejar que la cosa se desmadre. El próximo movimiento, sea verbal o con dólares de verdad, puede llegar en cualquier momento.

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