El yen se debilita y pierde la mitad de las ganancias tras la intervención coordinada con EEUU
Tras la primera intervención conjunta entre Japón y Estados Unidos desde 2011, el yen logró fortalecerse hasta las 155 unidades por dólar, pero rápidamente revirtió la mitad de esas ganancias y volvió a cotizar cerca de las 159.
El yen japonés volvió a debilitarse este martes y cotiza cerca de las 159 unidades por dólar, después de haber revertido casi la mitad de las ganancias obtenidas tras la intervención coordinada entre Japón y Estados Unidos, la primera de este tipo desde 2011.
La acción conjunta del Banco de Japón y el Tesoro norteamericano logró llevar momentáneamente el cruce USD/JPY hasta la zona de las 155, un nivel que no se veía desde hace varias semanas. Sin embargo, la presión vendedora sobre la moneda nipona reapareció con fuerza y el yen perdió terreno con la misma velocidad con la que había ganado.
Según operadores consultados, la intervención fue de magnitud significativa pero no suficiente para cambiar la tendencia estructural que empuja al yen a la baja: la brecha de tasas de interés entre Japón y Estados Unidos sigue siendo enorme, y los inversores siguen apostando por el carry trade (pedir prestado en yenes baratos para invertir en activos de mayor rendimiento).
Desde el Ministerio de Finanzas japonés confirmaron que se actuó en coordinación con las autoridades estadounidenses, pero evitaron dar detalles sobre el monto exacto de la operación. Fuentes del mercado estiman que se vendieron entre 20.000 y 30.000 millones de dólares en pocas horas, un volumen importante pero menor al de intervenciones solitarias previas del Banco de Japón.
El movimiento deja varias lecturas. Por un lado, muestra que Tokio ya no está dispuesto a tolerar un yen por encima de las 160, un nivel que consideraba “desordenado”. Por otro, confirma que sin un cambio en la política monetaria de la Fed o del Banco de Japón, cualquier intervención solo logra un alivio temporario.
En la Argentina, el impacto se siente de forma indirecta pero concreta. Muchos importadores que facturan en dólares miran con atención el cruce yen-dólar porque afecta el precio de componentes electrónicos y autos japoneses. Además, el fortalecimiento relativo del dólar frente a monedas asiáticas suele repercutir en mayor presión sobre el tipo de cambio paralelo local.
Analistas del mercado local señalan que, si el yen se mantiene débil, podría encarecer aún más los repuestos y maquinaria de origen nipón que llegan al país. En el segmento de pymes tecnológicas, donde Japón sigue siendo proveedor relevante de hardware, ya se habla de posibles ajustes de precios en los próximos meses.
Por ahora, el Gobierno japonés no descarta nuevas intervenciones si el dólar vuelve a acercarse a la barrera de las 160. Pero el mensaje del mercado es claro: sin un ajuste de tasas o un cambio en las expectativas de la Reserva Federal, el yen seguirá bajo presión.
La próxima semana se publicarán datos clave de inflación en Estados Unidos que podrían definir el rumbo de la política monetaria de la Fed. De confirmarse una inflación más baja de lo esperado, el dólar podría perder algo de fuerza y darle un respiro al yen. De lo contrario, la moneda japonesa podría volver a testear niveles cercanos a las 162.