El precio de la soja toca máximos desde mayo y roza los u$s440
La combinación de tensiones geopolíticas, pronósticos de olas de calor en Estados Unidos y el regreso de China como comprador masivo impulsan los precios de la soja a sus niveles más altos en meses.
El precio de la soja en el mercado internacional volvió a encender las alarmas y las expectativas de los productores argentinos. Este lunes, el contrato de julio en la Bolsa de Chicago tocó los u$s439,80 la tonelada, el valor más alto desde mayo de este año.
El repunte no es casual. La combinación de tres factores concretos está moviendo la aguja: la incertidumbre generada por la escalada bélica entre Israel e Irán, las previsiones de olas de calor extremo en el cinturón productivo de Estados Unidos y el regreso de China al mercado internacional con fuerza.
Según datos del USDA y analistas privados, las altas temperaturas pronosticadas para las próximas semanas podrían afectar el desarrollo de los cultivos en estados clave como Iowa, Illinois e Indiana. Esto genera dudas sobre el volumen final de la cosecha norteamericana, que ya venía con estimaciones a la baja.
Del otro lado del mundo, China volvió a aparecer como comprador relevante. Tras varios meses de perfil bajo, el gigante asiático estaría reactivando sus importaciones con el objetivo de cumplir su cuota anual estimada en 25 millones de toneladas. Este movimiento es clave porque China representa casi el 60% de las compras globales de soja.
Para Argentina, el contexto es doblemente relevante. El país se encamina a una cosecha récord de más de 50 millones de toneladas en la campaña 2024/25, según las últimas proyecciones de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires. Sin embargo, el atraso cambiario y las retenciones siguen condicionando la liquidación de divisas por parte de los productores y exportadores.
"El precio internacional es una buena noticia, pero el tipo de cambio real sigue siendo el principal problema", señaló un operador del mercado de granos consultado por este medio. En el segmento local, la soja disponible en el Gran Rosario se ofrecía a $425.000 la tonelada, un valor que, medido en dólares, queda lejos de los picos internacionales.
Los analistas coinciden en que la tensión geopolítica en Medio Oriente agrega un componente de riesgo adicional. Cualquier disrupción en el transporte marítimo o en el suministro de fertilizantes podría empujar aún más los precios en las próximas semanas.
Desde el punto de vista climático, el fenómeno de La Niña que se espera para el segundo semestre también genera preocupación en Sudamérica. Aunque aún es prematuro, los modelos indican menor disponibilidad de agua en regiones clave de Argentina, Brasil y Paraguay.
El repunte de los precios llega en un momento en que el Gobierno busca recomponer las reservas del Banco Central. La soja y sus derivados representan casi el 30% de las exportaciones argentinas. Cada dólar que sube en Chicago se traduce, en teoría, en mayor ingreso de divisas, siempre y cuando los productores decidan vender.
Por ahora, el mercado se mantiene expectante. Los productores argentinos, que ya guardaron gran parte de la cosecha anterior, evalúan si este repunte es sostenible o si se trata de un rebote pasajero antes de la nueva siembra.
Lo concreto es que la soja volvió a hablar en voz alta. Y en un país donde el ciclo de la oleaginosa marca el pulso de la economía, cada centavo que sube en Chicago se siente en las cuentas públicas, en el precio de los insumos y en la liquidez del interior productivo.