Cultura

El novísimo rococó: cómo la aristocracia financiera decora sus contradicciones

Un ensayo recorre la frivolidad del poder actual como un nuevo rococó hecho de saturación, intrigas digitales y exclusión. Desde Laclos hasta Gramsci, una mirada que revela el goce privatizador de las élites financieras porteñas y globales.

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El novísimo rococó: cómo la aristocracia financiera decora sus contradicciones
Canal Abierto (cooperativa)

El texto que publicamos a continuación apareció originalmente el 25 de agosto de 2026 en Canal Abierto. Se trata de una pieza ensayística densa que, a partir de la figura histórica del rococó, analiza el paisaje ideológico contemporáneo dominado por la aristocracia financiera.

Publicado originalmente el 25/08/2026, el artículo de Matías Feito arranca con una cita del diario de Luis XVI en julio de 1789, días previos a la toma de la Bastilla. Ese contraste entre la rutina palaciega y el estallido revolucionario sirve de puerta de entrada a una reflexión sobre el “novísimo rococó”: una argamasa hecha de frivolidades en colores pasteles, salones virtuales, autorretratos infinitos, liberalismo emocional y saturación de mercancías.

Según el autor, este neorrococó no busca resolver contradicciones sino decorarlas. Habita el doble vínculo de la frivolidad del poder: ante la defensa, ofrece desconexión; ante el antagonismo, un refugio de goce privatizador. El resultado es un paisaje donde el valor-trabajo, el sufrimiento y los costos sociales quedan fuera de cuadro, clausurando cualquier posibilidad de transformación.

El texto recupera la novela Relaciones peligrosas de Choderlos de Laclos (1782) para pensar las dinámicas actuales de intriga. La correspondencia epistolar que construye y destruye reputaciones en los salones aristocráticos encuentra eco en las plataformas digitales, donde la seducción, la caída y la ruptura social se replican a escala masiva. Las “tecnologías de intriga y conspiración” del libertinismo dieciochesco mutan en algoritmos de engagement, cancelación y burbujas de goce exclusivo.

Feito recurre a Roger Vailland y André Malraux para desarmar el mecanismo: creer que se puede actuar sobre los otros a través de sus pasiones y debilidades. El objetivo ya no es la fuerza bruta sino la persuasión que lleva a la entrega voluntaria y al escándalo posterior. Ese patrón, sostiene, se reproduce hoy en las “espacialidades elevadas” de las apps y los grupos cerrados de la élite financiera.

La metáfora del corsé atraviesa buena parte del ensayo. Las ballenas que sostenían el cuerpo femenino del siglo XVIII se convierten en imagen de las varillas ideológicas que ajustan voluntades, alinean deseos y sofocan la oposición. Citando a Gramsci, el autor señala que un grupo dirigente saturado tiende a convertirse en camarilla y a perpetuar sus privilegios sofocando las fuerzas que podrían oponérsele. El corsé político mantiene la tensión y evita el desborde.

También aparece Sarah Ahmed y su noción de “ajuste de voluntad”: el trabajo emocional que implica cerrar filas con un orden injusto, incluso cuando ese orden genera malestar. Quienes no sienten la opresión directamente se convierten, sin embargo, en sostenedores de un sistema que encubre la herida del poder.

Georg Lukács aporta la categoría de “ornamentística”: una forma abstracta y “sin mundo” que elimina la negatividad para flexibilizar cuerpos expropiados. Lo frívolo del poder, entonces, no es superficialidad inocente sino estrategia: borra las luchas, sustituye confrontaciones por acciones descomponedoras y distribuye a la población entre útiles e inútiles según las leyes “naturales” del mercado.

El ensayo se detiene en el proceso de radicalización de la aristocracia financiera y su alianza con agrupamientos políticos que operan en los espacios dejados por el borrado de mediaciones históricas e institucionales. El marginalismo político resultante convierte los sacrificios sociales en fatalidades económicas.

Leído desde Buenos Aires en 2026, el texto interpela directamente el paisaje local: la saturación de selfies en redes, los salones privados de Zoom y eventos exclusivos, la emocionalidad liberal que promete goce mientras clausura cualquier debate sobre distribución. El novísimo rococó porteño tiene sus propios palacios —departamentos en Puerto Madero, oficinas en Catalinas, grupos de WhatsApp— donde se intercambian intrigas y se celebra la desconexión de la realidad social.

Lejos de ser un ejercicio académico lejano, el artículo invita a pensar qué tipo de “bomba hueca” laclosiana —ese artefacto explosivo que el propio autor de Relaciones peligrosas inventó durante la Revolución— podría hoy penetrar y detonar las saturaciones del presente. Porque, como señala Feito, las tecnologías de intriga terminan por corroer también a la alianza que las sostiene.

El corsé ideológico del novísimo rococó aprieta, pero también genera puntos de ruptura. La pregunta que deja flotando el ensayo es si seremos capaces de reconocerlos antes de que la frivolidad del poder complete su ciclo de saturación y tedio.

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